€conomía psic0pata

De la bolsa he aprendido que no importa cuánto capital tengas, que en un instante puedes pasar de millonario a deudor. Así que mi cabeza está constantemente buscando nuevas empresas en las que invertir. Diversificar mis unidades, mantenerme a flote.

Se me hace inevitable. Siempre estoy planeando. Aún cuando parece que todo está calmado, cuando se supone que ya todo lo que tengo construido a mi alrededor está a mi gusto. Siempre nuevas reformas. Si me alejo del mapa y hago una estadística de objetivos y su índice de éxito, se podría decir que se me dan bien los negocios. Arriesgo hasta el último céntimo y me son devueltas infinitas unidades.

Los objetivos varían, pero siempre los oriento a encontrar la libertad que se me ha negado desde que nací en este occidente de maravillosas posibilidades. Luchar contra todos sus prejuicios, tabúes, maldades. Padezco un dolor insoportable si alguien me dice lo que tengo que hacer y he comprobado que no hay forma de paliarlo. Sólo me quedaría probar la heroína y eso no arregla nada. Con los antidepresivos ya he tenido suficiente paliza.

Lo que complica mis negocios es la puta empatía, el querer salvar al resto. Si veo que alguien me lo pide haré lo que esté en mi mano aunque ello conlleve mi bancarrota. Si alguien se toma la molestia de seducirme entonces le revolveré la vida entera hasta que consiga dejarlo en el próximo escalón. Si desaparezco es que lo doy por un caso imposible, hice lo que pude.

Por todo esto no paran de ponerme la misma etiqueta de loca, de liante, de psicópata. Aunque sea la puta mejor corredora de bolsa que conoces y por fin tengas un trabajo y una buena mujer a tu lado.

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