Un tabú es un secreto muy antiguo, una gran bola de Katamari. Ha cogido tela de olor a armario.

Por mi torpe psicomotricidad y mi falta de reflejos me vi obligada a defenderme de otra manera que no fuera la fuerza. Más sibilina, maligna a ojos de los que no manejan la magia. La magia son los padres. Es portar un secreto, hacer dudar al que tienes enfrente incluso de su propia realidad. No lo hago con maldad ni con despecho, es la única manera que tengo de burlar a la muerte todo el tiempo. Tengo que demostrar que soy poderosa, como la mantis religiosa, que se enfrenta a la araña más asesina del territorio haciendo aspavientos y mostrando lo fiera que es. La araña duda un momento y por si las moscas prefiere no meterse en líos.

Me desnudo ante todo el mundo aunque eso pueda desencadenar en mi muerte prematura. Puede que el resto de magos se enfaden conmigo por revelar estos secretos, pero considero que estas cosas han de ser sabidas igual que se sabe que la belladonna es excelente en pequeñas dosis y mortal si te pasas unos gramitos.

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