ciudadano, usted no mató a los jóvenes de ayotzinapa

tomé la imagen de arriba de uno de mis contactos en facebook hace unos días. el post original es éste, que cuenta con 1067 shares al día de hoy. el autor añadía un pie de foto:
NO se puede exigir un cambio con una sociedad que es adicta. Hagamos conciencia de nuestros actos.
No se quejen, quienes son parte de la cadena.
a esa imagen le sumo este texto de chuck pereda —que contiene frases como “una de las cosas que más me indigna de todo este desastre en el que estamos metidos”, donde “todo este desastre” sustituye a “marchas que exigen justicia por los 43 desaparecidos en ayotzinapa”. el título sintetiza su postura: “si de verdad estás indignado, no le des tu dinero al narco”.
la postura es clara: según algunos, que imagino serán algunos miles o algunas decenas de miles, suceden dos cosas: i) no te puedes quejar de las consecuencias del narco si le has dado dinero al narco; ii) los consumidores de droga mexicanos tienen la culpa del desastre en el que estamos metidos —chuck pereda dixit. todo bien, pero hay un problema con estas dos afirmaciones: la primera es una falacia y la segunda es una mentira. permítanme intentar demostrarlo.
en primer lugar, esta frase, que aparece en la imagen que puse: “no es válido quejarse y ser parte del problema”. esto no es más que una falacia retórica llamada tu quoque (latín para tú también)1. wikipedia es muy ilustrativa al respecto, miren:
se denomina tu quoque al argumento que consiste en rechazar un razonamiento, o considerarlo falso, alegando la inconsistencia de quien lo propone. es, por tanto, una variante de la falacia ad hominem, o de la falacia ad personam o ataque personal, mediante la cual se procura demostrar que una crítica o una objeción se aplica igualmente a la persona que la realiza, rechazándola sin entrar a analizarla.
esto es lo que esa imagen —y el respectivo artículo de chuck pereda— intentan hacer: trasladar la importancia (o ni siquiera trasladarla, sino de plano refutarla) de los argumentos puestos sobre la mesa desde que comenzaron las marchas por ayotzinapa a la culpa específica de quienes, participando en esas protestas, se atreven a consumir la maldita droga del infierno y además se quejan de la violencia del narcotráfico. how dare you!

(el texto de chuck pereda, además, apela a los sentimientos, a la honestidad, a la desnuda sinceridad. cito: “full disclosure: en enero cumplo 5 años de estar sobrio, la verdad es que antes sí era como keith richards en sus peores épocas, pero a la fecha sigo teniendo efectos colaterales gracias a mi consumo y pude haberme muerto, literal […]”.
pudo haber muerto. literal.
no está de más decir que apelar a los sentimientos es también otra falacia retórica pero, además, es un recurso de muy baja estofa. shame on you, chuck.)
la razón por la que esa postura —me rehúso a llamarla “argumento”— es dañina es la siguiente: se niega a conversar, descalificando a los quejosos ¡por drogadictos! y reclamándoles, en cambio, que ellos no hagan nada por solucionar el problema. así, de un plumazo, se descalifica a un contingente por deshonesto, por hipócrita, y al mismo tiempo, se descalifica su argumento de la manera más simple que existe: evitando la discusión y el diálogo. no usen esa carta, chavos: es poco inteligente, es fácil de refutar y nomás demuestra que, en el fondo, son incapaces de distribuir responsabilidades.
la segunda parte de esos enunciados, “los consumidores de droga mexicanos tienen la culpa del desastre en el que estamos metidos — chuck pereda dixit”, no es válida sencillamente por ser mentira. aquí voy a tener que recurrir a las malditas cifras. abran su internet y vayan a la página http://unodc.org. ese es el sitio de la oficina de las naciones unidas contra la droga y el delito; si abren el informe mundial sobre drogas del año 2013 y van al apéndice primero, encontrarán unas gráficas de muy amable lectura. sintetizo: méxico tiene un porcentaje de uso de mariguana de alrededor de 2% en la población de 15 a 64 años; de .31 a .50% en el caso de la cocaína, en la misma población; de 1% en opiáceos —en este rubro se encuentra entre los más altos del mundo, pero es el único en el que está en esa categoría—; de .11 a .3% en anfetaminas y .10% en éxtasis.
dicho en cristiano —y como deniss villalobos ya tuvo a bien enunciar en este texto—, méxico no es uno de los mayores consumidores de drogas del mundo. pero, por el contrario, méxico sí es un productor importante de opiáceos, que se extraen de la amapola o adormidera, que crece en lugares de clima árido y aire seco —como guerrero, donde se produce el 98% de la adormidera de méxico— y que encuentra en iguala el centro de acopio de esa hierba más grande del país, de donde sale, debidamente empaquetada, hacia, adivinaron, estados unidos (2) —ese sí, un consumidor importante de droga en todo el mundo. ese es otro asunto, pero vale la pena tenerlo en mente.
vuelta al principio: descalificar una protesta sólo porque algunos de sus participantes podrían o no consumir drogas es falaz (y revela otra conexión, ahora con un prejuicio social: la del chairo, el mariguano, el revoltoso al que tanto temor le tiene la clase media mexicana); por otro lado, colocar la culpa de la violencia del narcotráfico en los consumidores mexicanos no sólo es falaz, sino mentiroso.
amigo clasemediero: entiendo su temor. sé que es difícil pensar en que este sistema de cosas cambie. pero le ruego que espabile: bastante bien hacen su chamba el gobierno y los columnistas de derecha al intentar disuadir las protestas y la expresión de inconformidades como para que usted venga a echarles la mano. entiéndalo de una buena vez: ciudadano, usted no mató a los jóvenes de ayotzinapa. ~