“Oktober fest” el fenómeno que convoca a miles de jóvenes.

Los puestos cerveceros en este oktoberfest eran más de 50 y rodeaban la plaza Islas Malvinas. Aquí, en la cuna de la cerveza artesanal, Lucas, un joven emprendedor y uno de los dueños de “Astor Birra”, vendió su producción directamente al público durante los días 7, 8 y 9 de octubre.

“¿Cuánto está el vaso?”, le pregunta un cliente. “Sale 60, como en todos los puestos”, le responde Lucas.

En el centro de la escena se alza el infaltable escenario que caracteriza estas fiestas. Dotado de luces y parlantes se presta a la participación de las bandas locales de rock que acuden al evento para mostrar su arte y entretener a las personas.

La franja etaria de los que asisten es muy amplia y va desde los 17 hasta los 45 años. Aquí llegan chicos de todos los barrios platenses. Unas 30 mil personas colmaron la plaza, por eso muchos prefirieron mantenerse en los alrededores de la misma. “Dale, vení a dar una mano que no damos abasto”, le decía Lucas a uno de sus socios, a eso de las ocho de la noche cuando se vio la mayor cantidad de gente.

También estaban los sommeliers y degustadores de profesión a los que era posible distinguir por su vestimenta, una remera negra con la frase “Somos cerveceros”. Detrás de uno de los puestos se encontraba Sonia, una mujer catadora. Ella y su esposo eran algunos los encargados de probar las distintas variedades de cerveza y emitir su opinión. “Nosotros degustamos las diferentes cervezas y nos dedicamos a eso, venimos todos los años pero no somos productores”, aclaró ella.

La cerveza tirada que se sirve directamente del barril fue la más vendida de la fiesta, aunque muchos también se llevaron porrones de 300 centímetros cúbicos.

Los más chicos tuvieron su recreo en la “Oktober”. Las familias de jóvenes matrimonios jugaban con sus pequeños hijos, muchos no llegaban a los dos años. Los chiquitos aprovechaban los segundos de descuido de sus padres para manotear algún vaso de cerveza que había despertado su curiosidad. Probablemente estos niños lleven la cultura cervecera en la sangre como si fuese algo que viene dado genéticamente.

Por: Victoria Chejmanek.

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