La parra está enferma
Aún no empezó la caída de las hojas
la sequedad del tronco
el hedor de las raíces
aún el viento la mueve bailando
y la parra baila.

En las pestes los perros caen primero
después los bueyes, las vacas, las ovejas;
los rios, los lagos,
todos los cursos de agua emponzoñados por serpientes
y los hombres beben
y los niños beben
están enfermos
con las vísceras enfermas
la debilidad se adueña de todas las cosas
los hombres caen,
los niños caen.

El renacimiento es:
los cuerpos en pilas
los cuerpos en piras
la peste le da otro color al fuego
el viento se espesa con el humo;
ser tierra, fuego y aire
es el renacimiento.
Después del ritual
los convalecientes se preguntan
¿para qué?
los sanos no se reconocen
los muertos se olvidan
y ahora ya son polvo.

Hoy la parra está enferma
y es la única señal de la peste
(¿nadie lo nota?)
ni ella lo sabe.
Pero cada mañana recogemos sus frutos
y cada noche bebemos su vino
-para luego ir a tientas, borrachos,
a buscar otra carne emponzoñada-