Ensoñación

Ayer dormí por la tarde. Soñé con ustedes y nuestra antigua forma de vida. Estaba dormida en mi recamara y me despertaba el trasteo que hacían en la cocina. Hablaban y comían. Escuchaba como él subía las escaleras y yo esperaba que tocara a la puerta y esperaba escuchar sus máximas de disciplina: ¡Ya levántate!, ¡Haz algo! Entonces me adormecía mientras lo esperaba. Lo escuchaba entrar al baño y cerrar la puerta. En mi entresueño permanecía despierta, intuyendo su voz, para volver a dormir. Pero abrí los ojos y no estaba en casa, ni estaban ustedes, y nadie estaba en el baño.