Llámame, Tarot

El viernes 17 de abril llegaba a mi correo el primer contacto por formulario de mi página web profesional, que no era una joda por parte de mis amigos. Comenzaba así:

Detalles del Mensaje:
Nombre Nicolas yanco
Asunto Taort
Hola Luisana, un amigo me envió la note de las perdida y quería entrar en contacto con ustedes (…)Quería ofrecerles un Tarot por Skype, ya que yo estoy en buenos aires, para que conozcan otra forma de Tarot. Para que no se diga que el Tarot se equivoca, sino quienes lo hacen son os que se equivocan, el Tarot no hace ni deja de hacer(…) (sic)

Un frío me recorrió la espalda. Quién era este Nicolás, cómo me había encontrado, si nada en Las Perdidas está linkeado con mi página y, más aún, por qué el tarot me seguía persiguiendo para decirme cosas que no quiero escuchar. Para los que no lo recuerdan, mi última experiencia con el tarot fue esta, y dolió. Luego pensé, esto de Las Perdidas está funcionando, pero esa es otra línea de reflexión, que fue la que me llevó a responder el mensaje y concretar una cita. Presioné enviar mail y me fui durante dos meses de viaje, olvidándome por completo del asunto y, un poco, esperando que él también lo hiciera. Pero Otra Perdida no se olvidó.

Ilustración: Vanessa Ortega. Toditos los derechos reservados.

El viernes 26 de junio a las 18:39 horas, Nicolás Yango desde Buenos Aires, y Las Perdidas desde Barcelona, se conectaban por la magia de Skype, el dios de los exilados, para una sesión de tarot trasatlántica que determinaría exactamente nada en el mundo exterior, pero que a mi igual me tenía nerviosita. Preparé el escenario para que se viera decente pero casual, como cuando te vistes para ir a la playa. Tomé previsiones que nunca tomo cuando hablo por Skype: tener un fondo lindo, conectar el cargador de la computadora y estar vestida.

Entre las cosas que mas me asustan están las entrevistas, las nuevas tecnologías y conocer a extraños. La inaptitud social se me nota hasta por cámara, por eso mi primer impulso, para sentirme menos vulnerable, fue hacerle preguntas a él ¿cuándo empezaste en esto? ¿por qué? ¡Ah, qué interesante tu abuela!, pero ahí me paró y dijo, primero el tarot y después me preguntás todo lo que quieras. Pensé un “gruñón” y lo mandé energéticamente hasta Buenos Aires, quien sabe, si puede leer las cartas por skype, tal vez pueda leerme la mente a través de la maraña de rulos.

— ¿Quién va primero? –dijo, ignorando mi ataque mental.

— Ella –dijo Otra perdida, ignorando los golpecitos frenéticos de mi dedo en la madera que indicaban, sin lugar a dudas, reticencia ante la situación.

Me senté derecha y traté de no subir los pies a la mesa ni adoptar ninguna de mis posiciones extrañas. Él comenzó a hablar y yo a entrar en confianza, sin darme cuenta, porque no hablaba como alguien que no te conoce y está tratando de adivinarte, Nico –¿ya le puedo decir Nico?– hablaba como en una mezcla entre una primera consulta psicológica, y una conversación con mi abuelita. No asumía que sabía cosas sobre mi, sino sobre la vida.

Poco a poco fui perdiendo el miedo, y cuando me di cuenta ya había subido el talón a la silla y apoyaba la barbilla en la rodilla. Me habló sobre decisiones a tomar, sobre patrones de comportamiento que tengo, pero decido ignorar. Me dijo, muy apropiado, que estoy perdida. Me preguntó por las cosas que no tenía forma de saber, porque las cartas no tienen acceso libre a mi diario personal.

Después de leerle las cartas a Otra Perdida, pude hacerle mis preguntas: Cómo aprendiste de las cartas, qué es lo que ves, qué te hacen pensar, lo haces de forma profesional. Y es que a él le gusta que las cartas le hablen de las personas, pero a mi me gusta que las personas me hablen de ellas, y me di cuenta de que a ambos lo que más nos interesa son las historias. Al final, mientras yo le hablaba a un micrófono chiquitito y Nico miraba a la pantalla, también le adiviné un poco el futuro a él. Y tal vez de eso se trata todo esto de la humanidad, de conocernos e intercambiar historias, pero que no se note, como si alguien nos las estuviera susurrando en el oído.


Si a ti también te interesa una sesión trasatlántica, o si vives en Buenos Aires, encuentra a Nicolás en Facebook como Tarot de Marsella, o ahórrate la búsqueda y haz click aquí → https://nicolasyanco.wordpress.com/

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