Date mantenimiento
El propósito de la vida, no es aprender a controlarlo todo; sino aprender a vivir sabiendo que no podemos hacerlo. Lo más difícil, es aceptar el misterio que es vivir, lo impredecible que son nuestros días y las situaciones que se presentan en cada uno de ellos. Así como también, tener presente que la mayoría de las veces no recibiremos aquello que esperamos de las personas, simplemente porque no son nosotros, y por lo tanto, no piensan como nosotros lo haríamos.
Gracias a ese sentimiento de querer estar a cargo de todo cuanto sucede a nuestro alrededor y con ese afán que querer que nada se salga de nuestras manos, caemos en un error abismal de creer que tenemos todo bajo control, siendo esto lo más alejado a la realidad. Es un hecho que, como seres humanos no podemos controlar muchas cosas, pero nuestro sentido de superioridad, de perfección y de infalibilidad, nubla nuestro criterio haciéndonos creer que sí podemos, y termina por decepcionarnos a nosotros mismos cuando experimentamos que no es así.
Algo que no nos queda claro, es que debemos acpetar nuestro carácter de ¨seres icompletos¨ para poder, de una vez por todas, dejar ese egocentrismo que nos tiene inmersos en un ¨no necesito de nadie¨ , cuando por el contrario, debemos buscar la manera en que las personas a nuestro alrededor complementen esos espacios que tanto nos hace falta y nos cuesta llenar. Hemos de darnos la oportunidad de escuchar eso que tanto nos cuesta escuchar, darnos cuenta de nuestros errores, y reconocer, así como potenciar nuestros aciertos y los de los demás.
Es absurdo pensar que debemos rompernos para poder reconstruirnos, pero no es hasta que nos pasa, que comprendemos toda la verdad que esa oración encierra. Porque es cierto que hasta que no se ve una gotera, no se piensa en que las paredes deben ser impermeabilizadas. Debemos dedicar un tiempo de introspección para poder reconocer a qué partes de nuestro interior les hace falta mantenimiento, antes de que con cualquier temblor, acaben de caerse por completo esos pilares que nos sostenían.
También, es difícil pensar que todo dolor tiene un propósito, pero es un hecho que, cada golpe que recibe la piedra, está cada vez más cerca de convertirse en un diamante, cuya naturaleza es ser indestructible. Lo importante, es no permitir que los golpes que nos han llegado, hayan sido por sorpresa o no, desvíen esa finalidad y esa misión que tenemos como seres únicos en este mundo.
Al entrar al mar, se deben brincar algunas olas, para después, llegar a la tranquilidad de este; a donde el agua reposa y se mueve rítmicamente. Sin embargo, existen olas que nos revuelcan y nos hacen tragar agua; lo importante, es seguir nadando, para llegar a donde todo es calma y poder quedarnos flotando sabiendo que hemos superado la prueba más pesada.
