Mi lugar
Eres una acción completamente inabarcable,
como mirar al cielo durante horas esperando encontrar la manera adecuada para explicar
su belleza,
para que otros entiendan por qué siempre digo que quiero volar sin siquiera dejar el piso… o tu mano.
Pero entonces, solo te miran y tu ya te explicas,
tu ya te encargas.
Y yo solo rio,
por aquellos libros deshabitados con palabras sin verso libre,
que no son más que eso, prosas desidiosas,
que no traen ni tu mirada,
ni tu recuerdo,
ni tu aliento,
ni tu poema…
Y tú,
tan sublime desde el párpado hasta los pies,
con la vida deprisa y el encanto despacio,
con tu aroma y tu sudor,
acaricias el caos sin temor alguno porque no hay mejor antología que la tuya cada que sonríes.
Y así me miras,
y yo no entiendo.
Porque tú, cielo,
me llevas en tu vuelo y yo te cielo,
y si te toco cielo,
estás conmigo, mi cielo.
Y así me miras,
y yo no entiendo.
Colgada en tus yemas
cuando me dejas el rostro y las caderas con sabor a nube, respirandote con infinitud sin miedo a las alturas…
y entonces, me besas y tú o el que sea
sabe que que no hay mejor caída para mí,
porque caer en tu pecho o en tus piernas es tener la habilidad y el coraje de soñar despierto, mientras te miro dormir…
y entonces. -el mundo se abre con tu boca-. (E. S.)
Y así me miras,
y yo no entiendo.
Me salvas,
mientras dices que el anhelo una tu alma con la mía,
y que por eso la pesadilla no descansa.
Me cubres con tu piel desnuda,
y con mis hebras entre tus dedos le gritamos tregua a las noches solas en las que no estuvimos…
y así es como me pintas de calma,
con tu voz en el silencio mientras tu mirada recita los mejores versos de la madrugada,
completamente libre
aunque sepa que tus brazos
sean mi lugar.
A ti.

