Es tiempo de madera

En un mundo globalizado, donde el mercado de compraventa de madera está al alza por sus múltiples virtudes. La lucha contra la madera ilegal es un tema “crucial” para controlar los efectos del cambio climático. Con noticias como…

Año 2015…. “El Tribunal de Cuentas de la Unión Europea ha instado a España, junto con Grecia, Hungría y Rumanía, a aplicar la regulación comunitaria sobre madera, introducida en 2003 con el objetivo de evitar la entrada de productos madereros ilegales en el mercado de la UE” (Aquí noticia)… Que España acato en Diciembre de 2015 (Aquí noticia) con la regulación pertinente, aunque parece ser que todo quedo en papeles y pocas aplicaciones según Grenpeace “Mientras en Holanda se sanciona a una empresa por comercializar madera de CCT, en España la inacción del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente es la tónica”, ha declarado Miguel Ángel Soto, responsable de la campaña de Bosques de Greenpeace España. ”Y es la segunda vez que vemos a importadores miembros de AEIM incumpliendo sus propios criterios para evitar la comercialización de madera ilegal”.

Esta es la noticia que llamó mi atención mientras veía la televisión un poco despistado, como casi siempre que me pongo delante de la que algunos llaman la “caja tonta”. Acostumbrado a ver malas noticias, esta vez el “minireportaje” que ilustraba la noticia inspiró en mi cierto aire de positivismo.

En el mundo se cometen verdaderas atrocidades para conseguir un beneficio económico de las explotaciones forestales. Desde la salvaje deforestación de algunas partes de la selva de Amazonas hasta el arrasamiento de algunas poblaciones que habitan cerca de estas masas forestales, debido a la pérdida de los recursos naturales que se dan en ellas, con el único objetivo de que algunos se llenen los bolsillos. Desgraciadamente hay muchos gobiernos y grandes empresas cómplices de la obtención ilegal de madera, y las presiones, el chantaje y los sobornos están a la orden del día.

En todo el mundo existen cerca de 200 millones de hectáreas plantadas (según la FAO) con fines productivos, bien sea para la obtención de madera, resinas, fibras o biocombustibles. Esto supone que solamente el 25% de las plantaciones forestales mundiales tienen otro fin que no sea el productivo. En un post anterior ya hice mi “apología” del bosque frente a las plantaciones forestales, pero no es ese el asunto que me ocupa ahora.

Vivimos en una época en el que el sector forestal europeo ha atravesado (y atraviesa) una profunda crisis, por la escasa utilización de la madera en la construcción y arquitectura, así como por la competencia desleal de la madera ilegal importada. Lo segundo parece que puede solucionarse con el nuevo reglamento europeo, pero lo primero parece mucho más complicado.

Se necesita un cambio cultural. Con la aparición de nuevos materiales para la construcción como el acero o el hormigón, la madera pasó hace ya un tiempo a un segundo plano, a pesar de sus indudables ventajas desde el punto de vista técnico: calidad, ligereza, flexibilidad, resistencia (tiene la mejor relación peso/resistencia). Pero sobre todo quisiera destacar sus beneficios para el Medio Ambiente, ya que es un producto natural, renovable, reutilizable y de bajo consumo energético en su proceso de extracción y transformación. Si además se obtiene de masas forestales gestionadas de una forma sostenible, el impacto medioambiental respecto a otros materiales como metales, plásticos u hormigón, no tiene comparación posible. Todo esto sin hablar de que la madera fija CO2 en su crecimiento, y ese carbono queda fijado en el producto hasta el fin de su vida útil, por lo que también contribuye a mitigar el Cambio Climático.

El uso de la madera como material de obra y en las técnicas de construcción bioclimáticas de casas está muy normalizado en Norteamérica y en algunos países de la Unión Europea. Si tiene tantos beneficios, ¿por qué casi no se utiliza aquí?

Seguro que la “mala fama” que durante años ha perseguido al sector forestal mundial respecto a las cortas ilegales ha tenido mucho que ver. Es tiempo de cambio, de sostenibilidad… ¿de madera ?