El principio

Cuando era niña el afán de mi abuelo por que leyese, por que cuidase mi forma de escribir, por contarme historias y cuentos que escapaban de su imaginación, despertó en mí el gusto por escribir diversos cuentos de niña sobre ratones de colores o arañas que pilotaban aviones. Cuentos que pasaban por la mejor máquina correctora, la vista incansable de mi abuelo. Poco a poco las historias se fueron difuminando y sólo escribía cuando era necesario: relatos para el instituto, trabajos de creatividad, … Pero no lo hacía por el simple gusto de hacerlo, y es ahí donde realmente reside el placer de las cosas. En algunas ocasiones he intentado escribir en diversas plataformas pero por motivos que desconozco mi actividad cesa enseguida, de hecho puede que este sea el primer y último post que escriba, ¿quién sabe? Siempre me ha gustado escribir pero creo que a veces pienso que no me servirá de nada o que simplemente no soy lo suficientemente buena para tener un blog, porque ¿de qué voy a escribir? y ¿quién lo va a leer?

Lo que realmente me ha impulsado a intentarlo de nuevo, es algo que alguien me dijo hace no mucho tiempo, dos cosas que de una forma u otra supusieran el principio de todo esto: “Si le temes al folio en blanco eres un valiente” y “Sólo si escribes, descubrirás y mejorarás cómo escribes”

Espero que esta sea una aventura apasionante.