3 consejos para manejar tus ataques de ansiedad

Las estadísticas dicen que entre un 1 y el 3,5% de la población general y el 10% de los individuos que acuden a salud mental sufrirán un ataque de ansiedad a lo largo de su vida.

Un ataque de pánico, ataque de ansiedad o crisis de angustia consiste en la aparición aislada y temporal de miedo o malestar de carácter intenso, en ausencia de peligro real, que se acompaña de al menos cuatro de un total de 13 síntomas (DSM-IV-TR, APA, 2002).

Los síntomas que lo caracterizan son:

-Palpitaciones, sacudidas del corazón o elevación de la frecuencia cardíaca.

-Sudoración.

- Temblores o sacudidas.

- Sensación de ahogo o falta de aliento.

-Sensación de atragantarse.

-Opresión o malestar torácico.

-Náuseas o molestias abdominales.

-Inestabilidad, mareo o desmayo.

-Sensación de irrealidad o de estar separado de uno mismo.

-Miedo a perder el control o volverse loco.

-Miedo a morir.

-Sensación de entumecimiento u hormigueo de partes del cuerpo.

-Escalofríos o sofocaciones.

Las personas que lo han padecido refieren pasarlo muy mal, una cadena de sensaciones muy desagradables.

Lo positivo es que las crisis alcanzan su máxima expresión en 10 minutos o menos y, luego, los síntomas desaparecen. Es como la subida en una montaña rusa y, a continuación, la bajada y “liberación”.

El mayor problema sucede cuando los ataques de pánico son frecuentes. Empieza un círculo vicioso : la persona se preocupa persistentemente por la posibilidad de padecer nuevas crisis o bien realiza cambios comportamentales en su vida.

Por ejemplo, deja de ir a un concierto por el miedo a padecer un ataque de ansiedad allí. Hablamos de un trastorno de pánico.

Es muy habitual que la gente evite lugares o situaciones donde escapar puede resultar difícil o embarazoso. También donde sea complicado encontrar ayuda en el caso de que aparezca en ese momento un ataque de ansiedad.

Desde Laura Jiménez Psicología te recomendamos algunas reglas para afrontarlo:

1. Recuerda que las sensaciones experimentadas no son más que una exageración de las reacciones corporales al estrés.

2. No son peligrosas, solo desagradables. No pasará nada peor.

3. Deja de aumentar el pánico con pensamientos atemorizantes sobre lo que podría ocurrir.

Si te sientes identificado con lo escrito me gustaría que supieras que en muy pocas sesiones puedes ponerlo fin. Hay técnicas y tratamientos validados que garantizan su manejo.

Si desea contactar conmigo para aprender a controlar tus ataques de ansiedad puedes hacerlo a través de laurajimenezpsicologia@gmail.com o en el teléfono 651 57 93 45.

Laura Jiménez. Psicóloga General Sanitaria

Twitter: @lau_psicologia

Facebook: LauraJiménez Psicología