¿Eres inteligente emocionalmente?

Hasta hace poco, tener un cociente intelectual alto daba muestras de ser una persona inteligente.

Hoy sabemos que ser un genio de las matemáticas no implica saber relacionarse con la gente ni tampoco garantizar el éxito en las tareas que se emprendan.

Para cada situación existe un tipo de inteligencia distinto: social, verbal, manipulativa, lógica, artística…

Una de las básicas es la inteligencia emocional. Aquella que nos permite estar en paz con nuestro estado afectivo y lograr el equilibrio entre los sentimientos positivos (alegría, amor, esperanza) y los negativos (miedo, ansiedad, culpa…).

Goleman explica que la inteligencia emocional es el conjunto de habilidades que sirven para expresar y controlar los sentimientos de la manera más adecuada en el terreno personal y social.

Incluye, por tanto, un buen manejo de los sentimientos, motivación, perseverancia, empatía o agilidad mental. Justo las cualidades que configuran un carácter con una buena adaptación social.

Características básicas y propias de la persona emocionalmente inteligente:

· Poseer suficiente grado de autoestima

· Ser personas positivas

· Saber dar y recibir

· Empatía (entender los sentimientos de los otros)

· Reconocer los propios sentimientos

· Ser capaz de expresar los sentimientos positivos como los negativos

· Ser capaz también de controlar estos sentimientos

· Motivación, ilusión, interés

· Tener valores alternativos

· Superación de las dificultades y de las frustraciones

· Encontrar equilibrio entre exigencia y tolerancia.

Vemos que la inteligencia emocional contribuye a la adecuada relación con los demás.

Por lo tanto, está presente en todas las etapas evolutivas del ser humano: infancia, juventud, edad adulta y vejez.

Desde el punto de vista preventivo, es muy importante en los primeros años de vida.

Que los niños aprendan a reconocer, interpretar y responder ante las emociones propias y de los demás. Esto fomenta el éxito presente y futuro, la satisfacción con los demás y con ellos mismos.

Por ejemplo, cuando tu hijo sabe que estás empezando a enfadarte porque no ha recogido su habitación, puede hacer cosas para evitar tu enfado, que le castigues y no sentirse mal por haber hecho que te enfadaras con él.

Cuando una persona decide acudir a consulta, está teniendo la oportunidad de aprender más, de ser más inteligente, más fuerte y prepararse para el día a día.

Significa que durante las sesiones aprendemos cómo valernos por nosotros mismos, a tomar decisiones, a comprender qué hacemos bien y qué mal para poder cambiarlo, superar miedos, obtener triunfos. Estas características definen a una persona inteligente.

Me puedes mandar un correo electrónico a laurajimenezpsicologia@gmail.com si quieres ampliar información sobre cómo ser más inteligente emocionalmente. Te responderé encantada.

Laura Jiménez

Psicóloga General Sanitaria

Twitter: @lau_psicologia

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