La “gripe” de la salud mental: depresión

La depresión es probablemente uno de los trastornos emocionales más frecuentes de nuestra sociedad. Se estima que en España afecta a una de cada seis personas en algún momento de su vida y el 70% de los pacientes son mujeres.

En muchos países de la Unión Europea ya es el problema de salud más frecuente y supone unos gastos de unos 100 billones de euros a los empleadores cada año.

Se apunta a un aumento de las tasas de depresión y de suicidio de manera regular, ya que el comienzo se produce cada vez a edades más tempranas.

Según algunos autores estamos en la época de la depresión y la era de los antidepresivos (Healy, 1997).

Por eso se deben poner en marcha programas de prevención, ya desde la escuela, a diferentes factores de protección como son: entrenamiento en resolución de problemas, habilidades sociales, prevención del abuso infantil o mejora de las habilidades cognitivas. Además de intervenciones con los padres.

Todo el mundo atraviesa periodos de tristeza, de soledad o de infelicidad. Cuando estos sentimientos duran semanas o incluso meses, impidiendo que volvamos a adoptar una visión sana de la realidad, es posible que nos hallemos ante una depresión.

Un trastorno depresivo no es lo mismo que un estado pasajero de tristeza.

La pena si persiste puede enredarnos, apartarnos de la vida y de los demás.

Esto ocurre cuando nos quejamos en exceso, permanecemos pasivos y esperamos a estar bien para normalizar nuestra vida

Los episodios depresivos mayores a veces van precedidos de algún suceso: la muerte de un ser querido, una ruptura amorosa, la pérdida de empleo. También, el parto puede precipitar un episodio depresivo mayor.

El nivel socioeconómico no tiene influencia directa en la prevalencia de casos, salvo si nos fijamos en la población en paro o cobrando el subsidio, en cuyo caso las tasas se triplican.

En los medios urbanos es dos veces más frecuente que los rurales tener un trastorno depresivo.

Sin tratamiento, los síntomas pueden durar semanas, meses e incluso años. Sin embargo, la mayoría de las personas que padecen de depresión pueden mejorar con un tratamiento adecuado.

A mis pacientes les digo que la intervención temprana es clave para que la recuperación sea más eficaz y las posibles recaídas menos probables.

Actualmente la terapia cognitivo conductual se considera un tratamiento demostrado científicamente eficaz.

El primer paso es observar los síntomas y después, tomar la decisión de pedir ayuda.

Aquí tienes los signos que caracterizan un episodio depresivo:

1. Sentirse muy triste casi a diario.

2. No estar interesado en cosas o no disfrutar de cosas que antes sí disfrutaba.

3. Cambio de apetito y/o de peso (comer ya sea más o menos de lo acostumbrado).

4. Problemas para dormir (dificultades para quedarse dormido, despertarse frecuentemente, despertarse muy temprano y no poder volver a dormirse) o dormir demasiado.

5. Sentirse cansado todo el tiempo y sin energía.

6. Cambios en la rapidez con que te mueves (ya sea estar muy inquieto o moverse lentamente).

7. Sentir que no se vale mucho o sentirse culpable.

8. Problemas de concentración o en la toma de decisiones.

9. Tener ideas de muerte o pensamientos de hacerse daño.

En los niños y adolescentes, en lugar de tristeza, la depresión se suele manifestar con irritabilidad y mal humor.

En caso de duda o signos de alerta, consúltame a este email laurajimenezpsicologia@gmail.com

Laura Jiménez. Psicóloga General Sanitaria

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