Los héroes de los bosques
Las brigadas forestales helitransportadas combaten el fuego desde el aire para evitar que el incendio se propague en los montes de la Comunidad Valenciana
El estrés, el calor o la concentración son algunos de los estados que acompañan en el día a día a los miembros de las brigadas forestales helitransportadas. Este grupo de emergencia es clave para dar respuesta inmediata en caso de incendio forestal. En la provincia de Alicante existen dos brigadas, compuestas por un total de 30 personas. Los helicópteros o “las máquinas” como ellos las llaman, cuentan con un depósito colgante con capacidad de 1.500 litros para descargar agua sobre las llamas de un incendio. Rafael Lisa empezó en el mundo de las emergencias hace muchos años, ahora es miembro de las brigadas forestales. Vive en permanente guardia.

Rafael Lisa Payá (Alicante) es especialista en la unidad de bomberos forestales de la Comunidad Valenciana. Cuando suena la alarma, los miembros de la brigada tienen 10 minutos para prepararse y estar en el helicóptero. Según el Reglamento de Circulación Aérea, las “máquinas” no pueden despegar antes de este tiempo. Después de la reunión previa, tendrá dos funciones como especialista: la recepción de herramientas o el despliegue de la comúnmente llamada “cesta de agua”. La misión principal de la helitransportada es el ataque directo. Llegar, apagar llama y avanzar. Todo dentro de la máxima seguridad posible.
“El trabajo de la brigada es muy complejo, llegamos a los sitios donde nadie llega. Son riesgos controlados pero son locuras”, afirma Rafael Lisa. Los incendios forestales cada vez son más agresivos. El 35,4% de los incendios forestales registrados entre enero y agosto de este año en los montes de la Comunidad Valenciana se debieron a accidentes o negligencias, mientras que el 24,5% fueron intencionados, según el Grupo Operativo de Investigación de Incendios Forestales (GOIIF) de la Generalitat.
Rafael Lisa: “El trabajo de la helitrasnportada es muy complejo, llegamos a los sitios donde nadie llega. Son riesgos controlados pero son locuras, todos los años hay un accidente, todos los años muere algún compañero”.
No obstante, para él lo mejor de esta profesión es lo gratificante que resulta ya que coopera con el medio — ambiente y ayuda a la sociedad, “nosotros estamos aquí del aire que respiramos” , sentencia Rafael Lisa.
“Somos la unidad de choque, mi deber como capataz es volar alrededor del incendio, hacer una valoración, una pequeña estrategia, y esa información la trasladarla a mis superiores” esta es la rutina de Víctor Jusdado (Alicante), capataz de la unidad de bomberos forestales helitransportados de Muchamiel. “A día de hoy sigo teniendo el nervio cuando voy a un incendio” concluye el capataz.

Cuando el equipo llega al incendio, el capataz es el encargado de hacer una valoración, aprovechando el tiempo lo máximo posible, una vez recopilada la información necesaria para saber qué estrategia se va a seguir, se mandan todos los datos al centro de control o puesto de mando avanzado. En ese momento, el equipo entero se pone bajo las ordenes de los superiores, formado por el sargento de bomberos y otros compañeros.
Las brigadas forestales helitransportadas en la Comunidad Valenciana
Entre los meses de enero y agosto en nuestros montes se han registrado 277 fuegos, de los que 69 han sido en Alicante, 63 en Castellón y 145 en Valencia, de los cuales el 59,9% de los focos declarados son debidos a accidentes, negligencias o han sido intencionados. Estos datos son recogidos y publicados por el Grupo Operativo de Investigación de Incendios Forestales (GOIIF) de la Generalitat y VAERSA que gestionan la red de observatorios forestales de la Comunidad Valenciana y desde 2.001, el Plan de Vigilancia de incendios forestales de la Comunidad Valenciana.

En la Comunidad Valenciana fueron registrados 277 fuegos, de los cuales el 59,9% de los focos declarados son debidos a accidentes, negligencias o han sido intencionados, según los datos obtenidos por el GOIIF.
El servicio de las brigadas de Bomberos Forestales Helitransportados, está gestionado por una empresa privada, bajo las ordenes del gobierno de la Comunidad Valenciana. Actualmente la empresa en gestionar esta labor es Tragsa.

En los años 80, las brigadas estaban compuestas por gente “del campo”. Además se originó un problema medioambiental por la evolución y el abandono de los trabajos agrarios. Ese abandono rural tuvo como consecuencia más continuidad forestal. En la actualidad, esa continuidad forestal sigue en aumento. “Se quema menos y al quemarse menos se acumula más, tanto forestal como biomasa” afirma Víctor Jusdado. Se construye donde no se tiene que construir, y esta masa forestal llega a pueblos y urbanizaciones. La ley dice que la prioridad son personas, después bienes y por ultimo todo lo medioambiental.
Hoy en día, nadie se puede incorporar al Servicio de Bomberos Forestales sin realizar los cursos obligatorios, algo que ha cambiado respecto a hace unos años, donde la gente se incorporaba a las brigadas por sus conocimientos en el mundo rural, como la agricultura.
En la actualidad existe una bolsa de empleo, además de que para acceder a este puesto, los candidatos deben superar una prueba física, teórica y psicotécnica, además de la importancia de los méritos que se obtienen con cursos y formación. “En las brigadas helitrasnportadas ha habido un cambio, ahora este servicio se está encaminando hacia las emergencias” afirma Rafael Lisa Payá.
Cara a cara con el fuego
La primera vez nunca se olvida, delante del fuego mucho menos. Rafa recuerda aquel día “fue en una zona de pastos, por el tipo de combustible es una zona que arde rápido, y genera mucha temperatura. Solo piensas en no equivocarte, hacerlo lo mejor posible. Desembarcas, miras a donde tienes que ir, vigilas el rotor principal y el de cola, y te dispones para enfrentarte al incendio”.

El equipo cuando se pone en marcha, sabe a qué hora sale pero no a la hora que terminará su jornada. Todo depende del agua que puedan consumir los miembros para no caer delante del fuego. De dos a tres horas pueden aguantar con las provisiones que les dan al salir de la base. “Cuando llegas a la base después de un incendio liberas toda la tensión que has acumulado, notas como el cuerpo se va relajando poco a poco, bebes, comes algo o te aseas” explica Rafael Lisa.
El incendio de Valencia
El pasado mes de agosto las llamas arrasaron 3.000 hectáreas entre los municipios valencianos de Gandía, Llutxent, Pinet, Ador, Barx y Quatretonda. Este incendio produjo una controversia en relación a las brigadas forestales debido a la falta de medios. “En el incendio de Valencia podemos ir todos los que queramos, pero sin medios no podemos hacer nada” afirma Victor Jusdado. “Nosotros tenemos la particularidad de llegar donde no llegan los vehículos, luego hay que ver si es posible el acceso, pero en incendios forestales, somos la punta de lanza y debería de usarse bien, la premisa es ser eficaz y eficientes” sentencia el capataz.
Las brigadas de bomberos del consorcio son las encargadas de movilizar al personal necesario como son el equipo de helitransportadas, sin embargo aunque todos pertenezcan al mismo servicio, entre equipos existe burocracia y política que puede llegar a impedir una buena coordinación.
“Aquí hay mucha crítica destructiva, hay mucha política por en medio, actualmente el director que hay en la Agencia Valenciana de Seguridad y Respuesta a las Emergencias está dando mucha fuerza a la parte forestal, esto hace que los bomberos del consorcio están un poco mosqueados” y añade “aquí estamos todos dentro, y estamos para hacer un servicio al ciudadano y proteger al medio ambiente”.
Nerea Espinosa (Elche) experta en Ciencias Ambientales explica que una forma de prevención es plantar especies que no ardan rápido si no que eviten que el incendio se propague, como por ejemplo el “ Pino Carrasco” es una especie que se adapta muy bien a los incendios. “El problema surge cuando la reforestación y la huella humana influye en la capacidad que tienen los bosques de soportar un incendio”.

La experta aclara “la naturaleza es sabia y los incendios durante siglos han sido comunes en nuestra zona, por eso tenemos especies capaces de rebrotar tras un incendio” sin embargo, cuando un paisaje forestal se modifica se corre el riesgo de que un incendio pueda agravarse debido a la vegetación.
La vigilancia, la organización y la actuación rápida son fundamentales a la hora de luchar contra un incendio. Sin embargo, la concienciación ciudadana es importante a la hora de adoptar una serie de precauciones que eviten que el fuego se inicie, sobre todo bajo las condiciones metereológicas de este verano, altas temperaturas y sequía. Es importante recordar la prohibición de hacer cualquier tipo de fuego en terrenos forestales, durante los meses de verano, además de arrojar colillas desde cualquier vehículo y en caso de incendio avisar rápidamente a las autoridades. Proteger el medio ambiente está en nuestras manos.
