Ya te extraño

Cuando el destino de tu viaje se convierte en tu casa, como no amarlo y extrañarlo al primero instante en que te vas?

Pues este un més y medio contigo, Colombia, fue mucho más de lo que yo había imaginado: los colores, la musica, las personas, los paisajes me llevaron a una felicidad y a una libertad que no podría poner en palabras, aunque las sienta con todas mis fuerzas.

Siento la alegria de tu pueblo en las calles de Santa Marta, aun bajo el sol fuerte de verano. Siento la paz del aire seco y de los horizontes infinitos del desierto de La Guajira que me llenaron la mente por siempre.

Siento el entusiasmo que me traen las canciones de salsa, reggaeton, vallenato en los buses de la Costa (y que me hacen querer bailar todo el tiempo!). Siento la energía de los paisajes naturales de Antioquia, la tranquilidad de las playas del Parque Tayrona, la vivacidad del Chorro de Quevedo en Bogotá, la calma de los árboles en Palomino, la intensidad de la cultura de Cartagena.

Siento la fuerza de una gente que trabaja y lucha por la valoración de su história y por la superación de antiguos estereotipos. Siento el orgullo de haber vivido los días más lindos de mi vida en este país de nuestra América Latina. Porque somos realmente todo esto: somos los atardeceres más impresionantes, las montañas, los ríos, las playas, los lagos, la nieve, el sol, la lluvia y el desierto, pero, sobretodo, somos una gente que sonríe, que vive, que quiere, que lucha y que no desanima. “Somos América Latina, un pueblo sin piernas, pero que camina”.

Llevo conmigo todos estos recuerdos y dejo contigo parte de mi corazón, que puedo decir que hoy es ya mitad brasileño, mitad colombiano.

Es cierto que uno que viaja, nunca vuelve el mismo. Y yo soy eternamente agradecida por el cambio que me hiciste, mi Colombia querida! Ya te extraño pero volveré pronto para vivir mucho más contigo. ❤