Cómo desayunar sano en un buffet libre
¿Quién no ha escuchado en más de una ocasión aquello de que “hay que desayunar como un rey” o que “el desayuno es la comida más importante del día”? Son dichos que han calado en la cultura popular y que ni nos atrevemos a cuestionar. Pero la realidad es que no, no hay que desayunar como un rey, y tampoco tendría sentido calificarla como la comida más importante. A no ser que hayas despertado con un hambre voraz, o que esta vaya a ser la única comida que hagas en todo el día, estas afirmaciones, en realidad, carecen de fundamento.
Ahora que ya queda menos para que se acerquen las vacaciones, son muchos los que aprovecharán para escaparse a otro lugar a descansar. Hospedarse en hoteles con el buffet libre incluido puede resultar una opción muy atractiva, pero también peligrosa, pues corremos el riesgo de comer en exceso y de no elegir los platos más saludables.
Una de las mayores tentaciones que encontramos en los buffets de los hoteles está en sus desayunos. No todo el mundo es capaz de resistirse al embriagador aroma de la pastelería por la mañana: panes de leche, medialunas, bizcochos, napolitanas… Un repertorio realmente apetecible que, por desgracia, viene cargado de grandes cantidades de azúcar, grasa y calorías.
Para los amantes del salado, hay otro tipo de tentaciones -menos azucaradas, pero no por ello mucho más recomendables-. La contundente oferta de desayunos “ingleses” tampoco es una buena alternativa, pues suelen venir acompañados con salchichas o tocino, alimentos que se caracterizan por contener altos niveles de grasa y colesterol. No obstante, servirse una taza de beans o un huevo frito, es mejor idea que optar por la bollería (sobre todo si es industrial), ya que son alimentos más naturales y con una composición nutricional más interesante.
A la hora del desayuno, intenta dar prioridad a la fruta. La puedes tomar, por ejemplo, con un poco de avena mezclada con yogur natural, leche o alguna bebida vegetal, o acompañada simplemente con unas tostadas integrales con tomate y un chorrito de aceite de oliva. Si el buffet ofrece frutos secos (naturales o tostados y sin sal), también serán una opción interesante a incorporar. Además de las bebidas ya mencionadas y del agua, por supuesto, destacaremos como elecciones saludables las infusiones, el té y el café (sin azúcar, a ser posible). Los zumos de frutas, generalmente presentes en los buffets, no son recomendables. La mejor forma de tomar la fruta es sin duda entera, para evitar una absorción rápida y variaciones bruscas de los niveles de azúcar en sangre. Los zumos contienen menos fibra y, por lo tanto, sacian menos.
Te mereces disfrutar de un descanso de vez en cuando, pero recuerda que tu salud no tiene por qué verse comprometida. Comer sano es un placer que deberíamos poner en práctica todos los días.

