Gatito del Menú

I Celebrate myself, and sing myself,
And what I assume you shall assume,
For every atom belonging to me as good belongs to you.
"Song of Myself", Walt Whitman.

No recuerdo cuándo fue que me empezaron a gustar tanto los gatos, pero probablemente ese amor nació cuando comencé a tenerlos como mascotas de manera fortuita e involuntaria. Y tal como sucede con todas las cosas, el amor se transforma, incluso el que siento por los felinos: con los años, ha mutado en diferentes manifestaciones, desde las más sentimentales hasta las más jocosas, pero totalmente sinceras.

Hace unos meses, se me ocurrió hacer la imagen de un felino relamiéndose los bigotes con un globo de pensamiento en el que apareciera algún platillo suculento, para dar la idea de que el gato está saboreándose la comida. Después, alguien tuiteó la foto de un menú lleno de faltas de ortografía tan gracioso que resulta muy difícil no reír al verlo, y decidí que el minino se comunicaría de esa manera; justo así nació el Gatito del Menú.

Él es todo lo que no soy, todo lo que no expreso o me cuesta decir; él representa la inocencia, la bondad, la ausencia de cualquier sentimiento negativo. El Gatito es amoroso, ofrece su amistad sin condiciones y siempre tiene palabras amables para todos, sin distinciones. Es como un niño, un alma pura que encuentra lo bueno en cada persona, cada cosa, cada situación.

El Gatito del Menú según un pequeñito, hijo de una amable usuaria de Twitter.

La comida para mí significa felicidad y bonanza, y es a través del Gatito del Menú que comparto mi amor por comer con todas las personas que me leen a diario en Twitter. Es muy grato saber que otras personas tienen el mismo gusto, o que se les alegró el día al ver al minino anunciando la delicia que va a degustar en el desayuno, la comida o la cena.

Comer es de las mejores cosas de la vida, máxime cuando se hace con gusto y en compañía de las personas que más queremos o nos importan, o en soledad, pero sin dejar de disfrutar cada bocado y sentir algo muy parecido a la dicha, una especie de resplandor, de fuego en nuestro interior.

El Gatito del Menú disfruta por igual de comidas muy sencillas u opulentas, y por medio de su singular lenguaje, hace que otros sonrían y se deleiten con las imágenes de los platillos que se dispone a paladear. No sé bien a bien qué es lo que más gusta del felino: si sus atuendos, su manera de escribir o los manjares que presenta, o todo en conjunto, pero es muy bonito leer las respuestas que le dan, y saber que inspira algo positivo en las personas.

Sin lugar a dudas, el Gatito del Menú es un personaje que saca lo mejor de mí y me ha ayudado en muchos sentidos, pues me ha hecho más positiva y alegre. Por más terrible que sea un día, todo lo malo se me olvida cuando empiezo a planear la presentación del minino, y el solo hecho de preparar las imágenes o su discurso, provoca que mi humor cambie instantáneamente.

Como mencioné en la entrada anterior a ésta, he conocido personas maravillosas en Twitter, personas que hacen mi vida mejor en muchísimos sentidos, y que disfrutan y quieren al Gatito tanto como yo. Gracias a este felino compruebo cada día lo importantes que son mis amigos, y lo afortunada que soy al recibir tanto amor en forma de mensajes virtuales, pues valoro mucho todo lo que le dicen al minino, así como las risas y las manifestaciones de ternura que genera en los demás.

El Gatito del Menú nació de un mundo virtual, sin embargo, todos los sentimientos que provoca son muy reales y no necesitan ser tangibles para poder saber que existen, que ahí están, y que provienen de una persona que se encuentra en algún lugar de este país. Todos los que queremos al Gatito formamos parte de algo, estamos unidos por el amor en una de sus tantas advocaciones, y me parece maravilloso que ese nexo haya surgido a partir de un sentimiento positivo y muy puro.

Esta imagen venía acompañada de un texto muy hermoso que guardo con sumo cariño.

No importa si escribe con faltas de ortografía, si come muchas harinas, si se junta con puros mininos que no acabaron la primaria, en verdad nada de eso importa porque el Gatito del Menú nos ha dado muchas sonrisas y ha generado sentimientos muy nobles. Asimismo, de alguna manera nos recuerda que estamos vivos, que comer es delicioso y la comida es de lo mejor que tenemos en nuestra existencia, y que compartirla con las personas importantes para nosotros, es sumamente grato.

El Gatito del Menú trata de atender las peticiones que le hacen, y busca darle variedad a las comidas que presenta, desde un menú oriental completo hasta un postre alemán, pasando por bocadillos tradicionales y una que otra delicia argentina. Nuestro minino siempre estará atento a las sugerencias y los pedidos especiales, y los preparará con mucho cariño y dedicación porque para él no hay nada mejor que comer y compartirlo con todo el mundo.

MMMMMM, SACAUIL CON UNA NEGRA MODELO BIEN ELADA… Excelente sugerencia de @psitole.

El Gatito es un micifuz peculiar y simpático que le ofrece su amistad a todos, como Chabelo, y siempre se encuentra de excelente humor, el cual busca contagiar a quienes le rodean o interactúan con él. No importa qué tan atareado esté o qué tan difícil sea un día, él tratará de alegrar a otros y hacerlos reír un poco, o distraerlos de sus preocupaciones al menos por un instante. El Gatito del Menú piensa que el mundo es maravilloso, que las personas son maravillosas, y desde que está en mi vida, yo también lo concibo de esa manera.

Gracias, Gatito, por sacar a flote esa parte de mí que ha hecho mi existencia más dichosa.

Agradezco infinitamente a todos los amables tuiteros que compartieron sus dibujos y representaciones del Gatito del Menú. Al admirarlos, compruebo todo lo que he expresado acerca de este minino tierno y simpático en cuyo mundo las personas, sin importar quiénes o cómo sean, son amistades perfectas y realmente maravillosas.