Si te preocupas por lo ocurrido en Francia, estás mal porque no te acuerdas de México. Si te preocupas por México, estás mal porque te olvidas de Francia. Si te preocupas por ambas naciones, estás en un error porque hay cosas importantes sucediendo en el mundo entero. Si te preocupas por el mundo entero, te olvidas de lo importantes que son los perritos, los árboles y todas las causas nobles. Si te preocupas por los perritos, los árboles y todas las causas nobles, eres un monstruo egoísta porque te olvidas del género humano. Si te preocupas por el género humano y por los perritos, los árboles y todas las causas nobles, eres un idiota porque para cambiar al mundo primero tienes que cambiar tú. Si cambias tú y dejas de preocuparte por el género humano, los perritos, los árboles y todas las causas nobles, el mundo entero, México y Francia, y te preocupas por ti antes que por todo lo anterior, eres un monstruo egoísta y mereces que te sucedan las peores cosas de la vida.

Sea cual sea tu postura, sea cual sea tu ideología, siempre quedas mal con alguien, siempre alguien te condena porque no piensas igual, no te preocupan los mismos asuntos ni te interesan las mismas cosas. Lo importante, pienso, es quedar bien con nosotros mismos, porque es precisamente con nosotros con quienes permaneceremos el resto de nuestra vida.

Hace muchos años vi una frase enmarcada, colgando de una pared; desconozco si tiene autor, pero lo que decía me pareció muy cierto y contundente, pues es algo que nos haría mucho bien de tomarlo en cuenta. La frase era la siguiente:

ACONSÉJESE CADA QUIEN A SÍ MISMO, Y HAGA LO QUE TENGA QUE HACER.

¿Para qué preocuparnos tanto entonces?

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