Una luna de cambios

No sé si será porque a los cancerianos nos gusta mucho la luna, porque las mujeres somos cíclicas o porque me atrae la idea de continua renovación, pero suelo medir el tiempo en lunas.

La luna con sus cuatro fases -nueva, creciente, llena y menguante- nos ilumina y recuerda que todo nace, crece, madura, decrece, muere y vuelve a nacer.

Diseñar un proyecto siguiendo la luna me lleva a escuchar y observarme, a conectar con mi intuición. A confiar.

Ayer fue Luna Nueva y para cuando termine la lunación en 29 días voy a haber cambiado mucho: — Voy a haber sacado pasaje y visa, despedido de Buenos Aires, armado valijas, dejado mi casa. — Voy a haber aterrizado en una nueva ciudad, empezado un gran desafío laboral. — Voy a haber encontrado un nuevo hogar, voy a haberme sumado a una comunidad bien plural. — Y voy a haber armado mi jardín nuevamente.

Y mucho más que no imagino ahora.

En esta primer fase sin luz, me es muy claro que lo más valioso que me puedo llevar no se puede transportar en una valija, hay que soltarlo, porque viene conmigo igual:

  • Mi compost, mis plantas. Mi sistema para bajar a tierra, conectar con los ingredientes, sembrar, cocinar.
  • Mi equipo chico, ese grupo de amigos que forman mi red, que me impulsan a ser mejor.
  • Mi familia, mis abuelas. Como me dijo Vane, ‘saber soltar es también darle permiso a los demás a que suelten. Y no hay acción mas noble y desinteresada que esa. Mucha luz, mucho amor, mucha comprensión, mucha fuerza. Es bueno saber que la esperan, es bueno saber que la querés tanto como para dejarla ir’.

En dos semanas, cuando la luna refleje la máxima luz del sol, voy a estar empezando un nuevo desafío laboral desde Washington D.C. para toda la Región.

Me sumo al Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en el equipo de Knowledge and Learning Management para promover ecosistemas abiertos y apoyar la participación del Banco en eventos del ámbito de conocimiento abierto como hackatones, conferencias y otras iniciativas.

Promover ecosistemas abiertos con éxito significa generar puentes para que gobiernos, organizaciones de la sociedad civil, universidades y emprendedores reutilicen conocimiento abierto, innovando en el diseño de políticas públicas, proyectos o emprendimientos que mejoren la calidad de vida de los ciudadanos América Latina y el Caribe.

Es algo en lo que vengo trabajando hace tiempo, que me apasiona y en lo que creo profundamente. Facilitar conversaciones, abrir posibilidades, expandir visiones, y entre todos resolver problemas de forma colaborativa y horizontal.

Cada paso recorrido cuenta. Ya sea desde un puesto en el Gobierno, a gran escala, movilizando distintos ministerios o desde lo más pequeño, colaborando con cada proyecto que me crucé, con cada grupo que estaba por empezar, que quería aprender. Invirtiendo mucho tiempo no apurado, creando una comunidad más grande.

Cuando uno cree, crea.

Y yo creo. Hace poco me preguntaron, si no tuvieras restricciones económicas o de tiempo, si pudieras hacer todos los días eso que te hace fluir, que te llena de energía, ¿qué harías? Y garabateé ‘viviría organizando hackatones’.

Así será este mes. Siguiendo la luna y su vuelta invisible…

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