Cuando la solución a todos tus males está delante de tus narices: Pomodoro

Laura Sargantana
Mar 4 · 3 min read

¿Nunca acabas de pasar a la acción? Sé que parece una tontería lo que te voy a decir, pero ¡es que a mí me funciona!!!

Sea lo que sea lo que tengas en mente ¡cuéntaselo a alguien!

Me ha pasado esta mañana y ha sido como una revelación. Nada que no supiera, es cierto, pero he corrido a casa para poder escribirlo. Antes lo he capturado, es cierto, pero no ha pasado por la fase del aclarado porque la impulsividad me ha podido como me suele pasar cuando escribo. Es lo que tiene lidiar la inspiración con el GTD ;)

Y lo hago a ritmo de Pomodoro. Seguro que has oído hablar de la Técnica Pomodoro para fraccionar el tiempo de estudio o de trabajo. Si no la conoces no te preocupes, te lo cuento en el próximo post. Es que ahora me quedan 16 minutos para explicarte lo que me ha ocurrido y no me gusta que un reloj coarte mi creatividad.

A esto me he referido durante meses cuando mi marido empezó a estudiar su Máster utilizando la Técnica Pomodoro que consiste en estudiar 25 minutos y descansar 5. Vaya tontería, le decía: “yo cuando me siento no me levanto hasta que no acabe porque no me distraigo fácilmente”. Lo reconozco, lo miraba con esa condescendencia que los empollones miran a los perezosos de la clase. Además, pensaba, cómo permitir que un reloj te distraiga de un trabajo que requiere atención, te corte el ritmo y tengas que volver a recuperar la concentración para reiniciarlo cada 25 minutos ¡soberana estupidez!

Es verdad, cuando me pongo me pongo.

Y es que durante meses he desoído los consejos de mi marido diciéndome lo importante que es descansar la mente y, en mi caso, mi espalda.

Sufro desde joven de escoliosis, cinco protrusiones, un poco de artrosis en las cervicales y contracturas musculares. Vaya, que estoy hecha un cromo (me quedan 13 minutos).

El tema es que esta noche no he pegado ojo, me dolía tanto la cabeza que creía que me iba a estallar. No he sido capaz de encontrar las gafas con las que poder ver en el botiquín de emergencia si tenía algún relajante muscular. Así que me he ido de la habitación, me he acostado en la de invitados y me he puesto la radio para dormirme con el parloteo de los tertulianos del podcast.

Esta mañana no mejoraba, así que he pedido cita con mi fisioterapeuta. Al explicarle que la causa puede ser la caña que me doy en el gimnasio, o bien que mi punto débil cuando me estreso siempre son las cervicales, que si la postura delante del ordenador (11 minutos), que si la abuela fuma…

Le he contado que me puedo pasar horas sentada sin levantarme ni para ir al baño porque pierdo la concentración y el ritmo de trabajo/estudio. Le he contado la Técnica Pomodoro que utiliza mi marido y su cara ha sido la de “hija mía, si ya sabes lo que te pasa, por qué no le pones remedio”. Entonces la que me miraba condescendiente era ella.

Y así es como al volver a casa lo primero que he hecho ha sido instalarme la App Focus Keeper que me avisa cada 25 minutos que debo levantarme para estirar, beber un vaso de agua, entrar en Instagram o lo que me de la gana durante 5 minutos ¡y no pasa nada!!!!

No sólo no he perdido la concentración en lo que estaba haciendo sino que me siento mucho mejor. Y sé que cuando mi marido me vea con el Pomodoro encima de la mesa se va a alegrar, y de verdad.

Y digo yo… si mi marido me lo venía diciendo hace meses ¿por qué no lo hacía?

Bueno, lo cierto es que es muy habitual hacer oídos sordos en casa, mientras que cuando te lo dice alguien desconocido o, en mi caso, me escucho a mí misma decirlo en voz alta ¡voilà! Tienes una revelación que no confiesas por no parecer estúpida ¿esto queda entre nosotros, no?

Me quedan 7 minutos, así que aún me sobra tiempo para repasar el post y mandártelo ¿qué opinas? ¿crees que te puede resultar útil o crees que desvarío del todo?

Laura Sargantana

Written by

Coach Certificada ACC ICF (Associate Certified Coach International Coach Federation): Coaching Profesional / Equipos y Liderazgo Sistémico / PNL.

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