Espejos

En esto de andar por la vida buscándole un sentido y tratando de entender(me) lo que muchas veces no tiene explicación (pero siempre tiene una razón), he aprendido un par de cosas y he tomado como propia dos frases: 1) todo lo que ves en el otro, seguramente es tuyo y 2) nunca escupas para arriba (frase célebre de de mi abuela Nita).

Así iba yo, una fría tarde de invierno, manejando en “automático” con el dial puesto en la emisora porteña que escucho todas las tardes muy ocupada en resolver uno de esos enigmas que me tenían desolada, escuchando sin escuchar al conocido terapeuta que hablaba quién sabe de qué cuestión porque la verdad es que la radio estaba prendida solo para llenar el silencio. Pero si será sabía la vida que cuando quiere que te enteres de algo, por más sorda que estés te hace llegar el mensaje aunque no lo quieras escuchar.

De repente el autor de El Conquistador dijo la palabra mágica que por algún raro motivo capto mi atención: alexitimia. “Los que no pueden manifestar sentimientos”. Siguió una larga lista de datos e información: 10% de la población, más frecuente en hombres que en mujeres, no alude a la falta de afectos sino a la carencia de palabras para expresarlos, indiferencia, el primer paso para superarlo es reconocerlo lo cual es difícilmente aceptado por el paciente, bla, bla, bla.

Eureka. Ese era el mensaje: eso que me tenía tan desolada tenía un nombre y las características descriptas coincidían totalmente. Que genio este señor que en cinco minutos pudo describir con tanta certeza lo que yo veía con tanta claridad en otro ser humano en cuestión. Que alivio, no? Poder ponerle un nombre al desvelo y pensar que si el otro no lo quiere ver, no hay mucho que uno pueda hacer.

Fue en ese mismo momento que, literalmente, se pudrió todo. Ojalá el cerebro funcionara más rápido que la lengua, o mejor dicho los dedos que son los que escriben a la velocidad con la que hablamos hoy en día. Medio segundo después de mandar el mensaje me di cuenta que, como bien dice la ley del espejo, todo lo que podes ver en otro, sin dudas te pertenece. Ouch. La bíblica frase Seré Yo? nunca pudo ser más apropiada.

Para hacer el cuento corto, fue fuerte darme cuenta a esta altura de mi vida la cantidad de te quieros que me quedaron por decir, ni hablar de los desencuentros que podría haber evitado si hubiera podido expresar en palabras lo que me estaba estrujando el alma, la cantidad de abrazos que hubiera podido dar o recibir. Cuantos puentes hubiera podido construir en lugar de las enormes murallas que levante. Cuanta distancia podría nunca haber existido si hubiera hecho espacio para la comunicación y el entendimiento. Cuánto amor se me habrá escapado en estos años sin que me diera cuenta.

Alexitimica fui hasta ese momento en que me pude ver gracias a otro. Desde entonces es realmente una lucha diaria tratar de vencer mi naturaleza reactiva y hacer el esfuerzo de poner en palabras todo lo que siento (lo bueno y lo no tan bueno). Es tan fácil decirle a otro lo que tiene o lo que es. Como diría la genia de mi abuela Nita (a quien si le pude decir cuánto la quería y extraño cada dia de mi vida) Chinita, nunca escupas para arriba.

Show your support

Clapping shows how much you appreciated Laura Yofe’s story.