Momentos vulnerables (todos)

Lautaro Garcia
Sep 7, 2018 · 4 min read

Me puse a pensar en cuan vulnerable estaba hace poco, quizás unos meses atrás, estaba en un proceso de ansiedad muy grande por neurosis o depresión o algo así, cosa que arrastro desde toda la vida y eso hace que me cueste todo muchísimo más. El otro día en terapia mi psicologo me dijo ¨pero pensá que nunca la tuviste fácil, ni una infancia fácil, nada lo fue¨ y esas simples palabras que me dije a mi mismo millones de veces fueron increíbles, porque en un punto fue esa aprobación externa que tanto deseamos, que alguien más nos diga: sí, la pasaste mal siempre y sin embargo estas acá, vale mucho más que otras cosas que vos te podías decir.

Hasta hace unos años podía decir: no sé que es la autoestima, nunca tuve, pero con el tiempo la fui desarrollando, y hasta algún día logre dominarla, quizás me lleve un tiempo largo y confuso con las cuestiones narcisistas, ahora a veces creo que lo soy y me da gracia.

Para darle contexto a todo crecí con sobrepeso (normal), después de los 18 todo se me fue al carajo, engordé mucho, mi libido sexual desapareció, mis interacciones amorosas con otras personas también, tenía amigos pero no creo que sepan lo que me pasaba, me convertí en un gran actor para tapar mis conflictos, me pasaban miles de cosas y nadie parecía verlo. Podía esconder mi vulnerabilidad abajo de chistes, podía ser simpatico, amable, alegre, pero por dentro estaba muerto, destruido, consumido por una depresión post adolescente que nunca entendí.

Mi recuerdo más triste es el 9 de julio que nevó en Bs As, yo estaba en mi casa, vivía solo y como estaba deprimido sin nada para hacer, cerré la ventana, bajé la persiana y no me asomé al exterior hasta el otro día, como no existían las redes sociales, ni instagram, no me enteré de nada. Al otro día salí para trabajar, vi el agua nieve y la resaca de la nevada, después me enteré que había nevado en Bs As y no me había enterado, no conocía la nieve y iba a seguir sin hacerlo por varios años más.

En esos años más duros, digamos entre el 2006/10 podía pasar fines de semana enteros sin salir de mi casa, en la semana sino trabajaba tampoco salía a ninguna parte, inventaba millones de excusas con mis amigos, incluso llegaba a vestirme, salir a la puerta y volver rápidamente por miedo a salir, ese miedo que me paralizaba se convirtió en mi propio enemigo, no me dejaba hacer nada, solo podía escribir y ver películas.

Creo que nunca nadie me dijo que estaba mal, si lo hicieron y leen esto pido disculpas, no lo podía registrar. Durante esos años tenía la sensación de ser un auto de carrera de esos que tienen un paracaídas para frenarlos, vivía así, frenado.

Tenía proyectos, ideas, ganas, pero no hacía nada, más bien no podía hacer nada, la depresión se convirtió en angustia, no podía hablar sin llorar, sin que se me llenen los ojos de lagrimas, me dolía el pecho y no paraba de engordar, de castigarme, de odiarme a mi mismo, ¿por qué? ni idea.

Con los años mejoré, fui a terapia (sigo) tomé medicación psiquiátrica y la deje, volví a tomar de nuevo, bajé de peso, engordé, me fui dos meses de viaje, volví me puse de novio, me separé, edité un libro, filmé dos series web y un corto, a mis proyectos les fue bien, seguí con mi vida, conocí gente, use tinder, tuve citas buenas, citas malas, citas que no me acuerdo, personas que no recuerdo sus nombres, me enamoré, me puse de novio, y la vida sigue. Pero me arrepiento de no haber hecho nada durante esos años y pesé a que seguro hice de todo socialmente, por dentro estaba todo roto. Como si hubiera un nubarrón negro que mancha todo, todo eso que sentía no era normal, y pesé a que ese momento parecía el fin del mundo, no lo era.

En mi cabeza todo es un drama, desde que comer, hasta que ponerme, si levantarme de la cama es un esfuerzo, si dormir tranquilo es posible, a veces repaso conversaciones en mi cabeza que tuve y que no di la respuesta correcta, las repaso como si pudiera cambiarlas. Puedo tener varias ideas al mismo tiempo, incluso conversaciones, porque desarrolle eso, puedo abrir mil pestañas y estar en todas al mismo tiempo, pero no estoy completamente en ninguna parte, en todas estoy en pequeñas dosis. Hace mucho que logré ser sincero conmigo mismo, ser yo. Es un proceso extraño porque supongo que la mayoría son así y no pasaron por esto, pero a ves encontrarte con tu verdadera voz es un proceso largo y doloroso, escucharte, saber que querés, que es lo que realmente te pasa, porque lloras, porque te reís, buscar el equilibrio interno que se perdió en algún momento de la vida.

    Lautaro Garcia

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    Escribo para entenderme, diario íntimo de un neurótico.