Lo que aprendí del Go (I)

Los que me conocen saben que jugué bastante al Go. El Go (Weiqi en china, y Baduk en Corea) es un juego de tablero oriental, considerado el juego de estrategia de tablero más antiguo del mundo.

Se trata de un juego de estrategia de gran profundidad, y como todas las cosas profundas se construye sobre unas reglas sencillas, sumamente elegantes. Poseé una belleza matemática, una elegancia sencilla, y una profundidad inquietante. Es impresionante, la cantidad de cosas que se pueden aprender jugando a este juego de tablero, aunque realmente todo esto sea trasladable desde otros juegos y deportes.

El juego consiste en rodear territorio. Sobre una cuadrícula de 19 x 19 los jugadores se alternan para repartirse el territorio, aquel jugador que consiga la mayor porción de territorio se alza vencedor. A diferencia del ajedrez, al que algunos consideran erróneamente su homólogo occidental , en el Go no hay un vencedor absoluto, no existe el concepto de conquista, de muerte súbita, el reguicidio con el que acaba el ajedrez. No, el territorio se reparte, nadie pierde todo, nadie gana todo, no cae un reino y se alza un nuevo rey.

Se trata de un juego de construcción. Cada jugador construye un reino, un proyecto, repartiéndose al inicio de la partida el territorio, que serían los recursos finitos, de manera pacífica. Pero en un determinado momento llega el conflicto, porque el conflicto es inevitable, y creo que esa es la primera lección del Go.

El conflicto es inevitable. Porque los recursos son finitos.

Esta es la primera lección que un jugador debe aprender para mejorar. Cuando empezamos a jugar, tenemos miedo del conflicto. Sin embargo, llega un punto en el que aprendemos que debemos luchar para no quedarnos atrás.

En la vida real, como en el Go, el conflicto es inevitable. Entender que el conflicto es inevitable y aprender a enfrentarnos a él de la mejor manera posible es madurar. La madurez es la experiencia adquirida al enfrentarnos a los conflictos que nos pone la vida.

Aunque pueda parecer que en el Go, por ser un juego de estrategia, el conflicto debe ser violento esto no es del todo exacto. El conflicto en el Go se puede resolver de muchas maneras, y aunque siempre hay una lucha con un equilibrio delicado, el conflicto se puede resolver con un reparto más o menos equitativo del territorio, y aparentemente pacífico.

En el Go todos los conflictos ocurren por dos razones. Conflictos por territorio, y por poder. Esto es muy parecido a lo que ocurre en el mundo real, existen conflictos por obtener recursos económicos o por ser el poder de facto, y no es lo mismo. Dinero y poder no son lo mismo, el primero no puede comprar el segundo, aunque el segundo puede obtener el primero si juega bien sus cartas.

Recursos y poder, fuente de conflicto.

De nuevo, la manera de enfrentarnos al conflicto nos define. Calmados, agresivos, pacíficos, colaborativos, o amantes de la conciliación, del punto medio. Es el conflicto el que da forma a nuestra personalidad.

Así que gracias al Go, aprendí que el conflicto es inevitable. Y la mejor manera de evitar el conflicto es estar preparado para afrontarlo, ser más fuerte que el conflicto para pasar sobre él, tranquilamente. Sólido, siempre muy sólido.

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