blanco
si miro hacia atrás todo lo que ha pasado durante este año, parece que me asignaron una maratón sin avisarme. han sido muchas páginas vividas, muchos lugares, muchas personas nuevas que vinieron y se fueron. otras que se quedaron conmigo para siempre.
y estás tú en esa lista.
cuando dejé la ciudad abandoné muchas cosas, más allá de tu compañía de té y café por las mañanas. también el refugio que dan los cobertores para el frío y el calor corporal por las noches en el techo sin ventanas.
sin contar la esperanza de ver caer la nieve. me fui justo antes de poder verlo y simplemente descarté la idea, a fin de cuentas en donde estaría no sucede.
por eso ahora que escribo desde este autobús que me lleva un poco más allá de la ciudad, viendo a la gente feliz jugando en el fondo blanco y denso, sólo puedo pensarte y sentir que esto que vivo parece un escenario prestado. aunque lo veo y sé que existe.
hay cosas que sólo me pertenecen si estoy contigo. sino, prácticamente me parecen inverosímiles y deshechables.
no ha sido fácil llegar a esta conclusión.
