El divorcio entre Trump y el partido Republicano es una farsa.

Esta claro que Trump, no puede ya convencer al norte americano medio. Cuenta, sin embargo, con el apoyo, incondicional, ferviente y obediente del 30%. La única manera de ganar con un tercio de los votos es jugar a la abstención.

Así que dobla la apuesta. Llega al acuerdo con su partido para dejarlos fuera de la guerra sucia que esta por comenzar. Y cuando digo llega a un acuerdo, es porque nadie que ostenta el poder suelta a un candidato a 4 semanas de las elecciones de gratis. Ya habrá tiempo para abrazos y acomodos; si gana.

Me han quitado los grilletes”, dijo hoy. Prometiendo un infierno de insultos y bajezas en lo que él es experto. El reto para HRC es no caer en el juego. El juego de mostrar las elecciones como acto repugnante.

Así las cosas, el día de las elecciones una parte de los moderados se quedan en su casa, porque el sentido común y las encuestas les dice claramente que la suerte ya esta echada y que Hillary es la ganadora y otra mitad, asqueada por la contienda decide no participar. Así con la abstención como aliado el Donald se alza con la presidencia.

Como posdata a este escenario maquiavélico, y para quienes piensen que las cosas más inverosímiles no suceden, recordemos quienes han sido aliados del Donald en esta batalla por la alcantarilla, Rusia y Wikileaks. Quien lo hubiese pensado.

Trump, la verdad, es que “se parece igualito” al difunto. Pero eso es tema para otro día.