El gran desafío de Podemos

Revista Bastión Digital, 17–01–2017

El partido que irrumpió en la política española tras las manifestaciones de mayo de 2011 para transformar el sistema político de ese país, atraviesa el proceso interno más trascendental desde su constitución. El 12 de febrero, los militantes de Podemos se darán cita para decidir el rumbo que deberá seguir el partido en los próximos años.

La segunda Asamblea Ciudadana será el concierto en el que se definirán los principales objetivos políticos y las estrategias para alcanzarlos. Si la primera Asamblea (conocida popularmente como Vistalegre, por el predio en el que tuvo lugar) fue fundacional y permitió a los seguidores de Pablo Iglesias dotarse de una estructura institucional novedosa, Vistalegre II verá nacer un nuevo Podemos, que deberá hacerse cargo del nuevo contexto surgido de la crisis de 2016 y definir la estrategia para arrebatarle el poder al Partido Popular (PP) de Mariano Rajoy. El encuentro será sin dudas uno de los acontecimientos más importantes del 2017 para la política española.

La situación, sin embargo, no parece la más favorable para el partido liderado por Iglesias, que atraviesa algunas turbulencias producto de las elecciones de junio. Según dos encuestas publicadas en diciembre, la agrupación se encuentra estancada en un 21% de intención de votos, y correría el riesgo de perder dos bancas en diputados si las elecciones se realizaran hoy. En palabras del sociólogo y economista español Manuel Castells, “pareciera que Podemos ha tocado techo tras el 26-J, aun contando con más de cinco millones de votos”.

Paralelamente, la cúpula del partido se encuentra entrampada en el enfrentamiento entre Pablo Iglesias y el politólogo Íñigo Errejón. Sus diferencias ya se venían anunciando desde junio, pero se hicieron públicas cuando Errejón manifestó su intención de que en la Asamblea Ciudadana se votara por separado a la máxima autoridad y a los lineamientos políticos del partido. El secretario general publicó una carta abierta a su lugarteniente en la que lo instaba a que reconsidere su postura. “No me puedes pedir que desvincule mi papel como secretario general de mis ideas”, decía en el texto, y agregaba: “quiero un Podemos en el que tú, uno de los tipos con más talento y brillantez que he conocido, puedas trabajar a mi lado y no frente a mí”.

La derrota de Iglesias, cuya propuesta según los últimos sondeos se encuentra virtualmente empatada con la de Errejón, significaría un golpe muy duro para su figura.

El choque entre las dos posturas tuvo su punto álgido el día de nochebuena, cuando Irene Montero y Pablo Echenique, dos dirigentes pablistas, reprodujeron el hashtag #Íñigoasíno. Desde Twitter, acusaron a Errejón de dividir Podemos y lo llamaron a reflexionar. Más tarde, los dos dirigentes intentaron bajarle el tono a la discusión y manifestaron que no estaban “contra” Íñigo, sino “a favor de la unidad del partido”.

Dentro de Podemos conviven tres sectores (a los que la organización denomina “familias”), los pablistas, los errejonistas y los anticapitalistas, (el grupo más minoritario y de posiciones más radicales, liderado por Miguel Urbán). Durante Vistalegre II, las tres fracciones deberán someter a la elección de sus afiliados un documento político que dé cuenta de los objetivos que pretenden fijarle al partido y de los métodos que sugieren para alcanzarlos. Todas las votaciones en Podemos son virtuales, por lo que los electores emitirán su apoyo a uno u otro proyecto a través de internet.

Si bien desde las tres familias se apuraron en aclarar que el liderazgo de Iglesias no está en duda, la demanda de los errejonistas y anticapitalistas por una dirección más horizontal, con mecanismos de toma de decisiones menos centralizados, choca con la forma de liderazgo fuerte que ha venido ejerciendo el actual secretario general desde la formación del partido. La derrota de Iglesias, cuya propuesta según los últimos sondeos se encuentra virtualmente empatada con la de Errejón, significaría un golpe muy duro para su figura. Desde su entorno reconocen que la posibilidad de una derrota es real, y expresan que de ganar la propuesta de Íñigo, Iglesias dará un paso al costado para acompañar al nuevo liderazgo emanado de las urnas.

hablamos tanto de la situación en Podemos porque los grandes medios de comunicación están muy interesados en resaltar las diferencias internas para desprestigiar a sus líderes y quitarles poder.

Todos en el partido parecen estar de acuerdo en que ya es tiempo de superar la primera etapa, en la que se pensó un Podemos como “máquina de guerra” contra la casta. Iglesias sostiene que es momento de volver a las trincheras y constituirse en un espacio de resistencia a la alianza conformada por el PP, el PSOE y Ciudadanos. Los Anticapitalistas apoyan esta tesis, pero Errejón cree que es momento para abandonar las posiciones “resitencialistas” que favorecen a la “restauración del orden” y consolidar un verdadero movimiento popular demostrando su utilidad. “Ya hemos impugnado y desafiado al orden: ahora toca sustituirlos por un contrato social más amplio, más democrático, más moderno y más justo”, escribió en su documento político.

El periodista Pedro Brieger sostiene que las diferencias en Podemos no son distintas que las que atraviesa cualquier formación política. Para el autor de “La encrucijada española. Del 15-M a la disputa por el poder” (Capital Intelectual), todo partido político tiene sus crisis, y en algún momento estas se agudizan, pero no necesariamente llevan a rupturas. “Nosotros hablamos tanto de la situación en Podemos porque los grandes medios de comunicación están muy interesados en resaltar las diferencias internas para desprestigiar a sus líderes y quitarles poder. Esto se ve claramente cuando diarios como El País empiezan a darle más visibilidad a las críticas de Errejón que al liderazgo de Iglesias”, sostiene.

En el mismo sentido, Juan Carlos Monedero, quien fuera número tres del partido, realizó un llamado a no olvidar cuál es el verdadero adversario. “Hemos sido tan tontos y tan ingenuos de ayudarles a esa tarea de intentar cargarse a Pablo Iglesias, responsable de haber juntado cinco millones de votos en cinco años”, dice en un artículo publicado por el diario 20 minutos, y advierte que si “cae Iglesias, cae Podemos”.

En el partido, son conscientes de que la confrontación abierta no es bien recibida por las bases y debilita a la organización, probablemente por eso las últimas declaraciones fueron en dirección de bajarle el tono a la discusión y zanjar las diferencias para llegar a acuerdos que eviten la fractura. Ante la ausencia de una instancia de diálogo que favorezca el acercamiento de las partes, la diputada por Madrid Carolina Bescansa ha promovido, junto a Nacho Álvarez, secretario de Economía del Partido, el Colectivo Mayo-2011, con la determinación de que se constituya en un puente que conecte a las dos posiciones contrapuestas.

Hasta ahora, no se formalizó ningún canal de diálogo entre Iglesias y Errejón, pero es de suponer que las dos familias ya están en contacto para intentar acercar posiciones y superar la crisis. Además, el documento político que cada uno presentó por separado incluye ideas promovidas por la otra parte, lo que puede ser entendido como un gesto de apertura y predisposición al acuerdo. En los próximos días se sabrá si las dos figuras más importantes de Podemos son capaces de dejar a un lado sus desavenencias y firmar la paz, o deciden poner en juego la unidad del partido sometiendo sus diferencias a la decisión de sus votantes. Con o sin acuerdo, lo que es seguro es que el 12 de febrero nacerá en Vistalegre un nuevo Podemos.