
Amor romántico
¿Bajamos? (pregunta ella)
Hay que bajar (responde él)
Miran la escalera que no para de moverse. En un segundo contemplan muchas posibilidades. La más probable es que se resbalen y caigan por un lado.
Debí poner el barandal cuando había tiempo (piensa él)
Si no me mata el temblor, me mata la caída (piensa ella)
La madera y el metal rechinan y chocan. La gente en la calle grita, suenan silbatos, los perros de la calle aullan. Voltean a ver a su perro, que los observa desde el pie de la cama.
No podemos dejarlo (dice ella)
Pues lo cargo (dice él)
El perro se esconde debajo de la cama en cuanto lo ve venir. Él abandona la idea de llevarlo. Ella lo mira. Miran la escalera. Al mismo tiempo pensan en sus hijos y sus nietos. Todos viven del otro lado de la ciudad.
Van a estar bien (piensa él)
Van a estar bien (piensa ella)
Sigue temblando. Sin decir nada dan un par de pasos que los alejan de la escalera. Miran la casa moverse y la escuchan crujir. Cierran los ojos.
Al amanecer despiertan y se descubren abrazados, sentados en el suelo. El perro duerme a sus pies.
Publicado originalmente en Chiapas Paralelo: https://www.chiapasparalelo.com/opinion/2018/09/viajar-en-puentes-caidos-a-un-ano-del-7s/
