
Tsunamis y redes
En Boca del Cielo, como en toda la costa de Chiapas, el temblor golpeó fuerte y golpeó primero. Algunas construcciones cayeron, otras se hundieron en la laguna. La gente salió de sus casas asustada como en todo el estado. Eran las 23:49 del 7 de septiembre.
Pasado el temblor se quedaron un rato sin regresar bajo techo, se platicó la experiencia, se bajó el susto con pan o con alcohol. Los más precavidos se asomaron del lado del mar, leyéndolo, esperando su reacción.
A las 0:44 del 8 de septiembre, menos de una hora después, una persona en Puebla llamada Didier pensó que sería divertido hacer una broma. Buscó imágenes de alertas de tsunamis y encontró una de algún lugar de Asia, del 2009. La subió a su cuenta de Twitter y escribió: “Se fue el mar más de 50 metros en Chiapas, por amenaza de #tsunami”, luego puso un chiste y se dispuso a ver las reacciones. Al poco tiempo empezó recibir likes y retuits. 90 retuits, para ser exactos. Un éxito, considerando que su cuenta no llegaba a los 200 seguidores.
Alguien, en Boca del Cielo, vio uno de esos retuits y de inmediato dio la voz de alarma.
La gente volvió a salir de sus casas y se congregó en la salida del pueblo. “¡Dicen que ahí viene el tsunami!”, gritaban. Casi todos viven en una franja de tierra entre la laguna La Joya y el Oceano Pacífico. Es una gran planicie, llena de pastizales destinados a la ganadería, sin ninguna elevación. De llegar un tsunami probablemente entraría varios kilómetros al continente.
Algunos salieron en los pocos automóviles disponibles. Los más comenzaron a correr. Corrieron los casi dos kilómetros que les separan de la carretera costera con la esperanza de encontrar algún transporte que pasara por ahí. Ya en la carretera siguieron corriendo, y a cada paso la angustia crecía. Son quince kilómetros que separan Boca del Cielo de Cabeza de Toro, donde está la desviación a Tonalá, lejana aún otros veinte kilómetros. Quince kilómetros de caminar y correr en paralelo al mar. Alcanzar a correr uno o diez kilómetros no harían ninguna diferencia de llegar la gran ola.
Mientras tanto, la foto del tuit ya daba la vuelta al mundo. Portales informativos la retomaban sin verificar. A las 2 a.m. el noticero Hechos de TV Azteca la presentaba diciendo “Se retira el mar de la playa”, “Alerta en la costa”, aunque afirmaba que la imagen era de las playas de Oaxaca. Esa misma foto que un tuitero ocioso había subido como broma, ahora ocupaba los noticieros nacionales.
A las 2 a.m. la gente de Boca del Cielo seguía corriendo por la carretera. Una camioneta pickup se detuvo y subió a los que pudo. Cuando ya no cabía nadie más se dispuso a seguir su camino para salir de la zona de riesgo, pero una mujer con una niña en los brazos los detuvo. Abrió la puerta del copiloto y les entregó a la niña. “¡Llévensela, por favor!” les rogó varias veces. Los desconocidos de la camioneta no sabían que hacer. Las personas que iban atrás les gritaban que arrancaran, la madre de la niña también. Cerraron la puerta y arrancaron. La mujer les vio alejarse y siguió caminando.
Al amanecer, el tuitero poblano se asomó a sus redes: durante la noche había logrado pescar 155 favs.
Publicado originalmente en Chiapas Paralelo: https://www.chiapasparalelo.com/opinion/2018/09/viajar-en-puentes-caidos-a-un-ano-del-7s/
