Sacrificios

Si, lloré y lloré mucho.

Lloré al ver que las personas que me inspiran a hacer lo que hago sean las que menos confían en mí, pero también sonreí al darme cuenta que me equivocaba y que todo pasaba cuando mi mamá me despedía con un beso y un abrazo, que mi papá me dejaba darle un beso en la mejilla mientras me decía que me cuidara.

He sacrificado a mi familia, a mis amigos y muchas veces a mí misma por lograr mis objetivos. Los he extrañado y he querido no estar en casa también. Pero a veces solo necesito soledad.

Amo a mi familia y todo lo que me han dado, amo a mis hermanas, hermanos y a mi padres, y que decir de esos sobrinos que me regalan sus sonrisas, besos y abrazos a pesar de verlos poco.

He sacrificado tanto y odio ver mis errores, odio que me los digan y más si son mis padres.

Sé que confían en mí pero también que quisieran un poco más de mi compañía.

Es momento de sacrificar un poco de mis sueños, es momento de dejar de dar de más a otras personas y dárselo a mi familia, a quienes siempre me van a querer a pesar de ser quienes menos me conocen, porque en estos años he cambiado tanto.

Todos los sacrificios valen la pena, quizá no se ve en el momento peor estoy segura que lo veré más adelante, peor ante todo, los primeros que merecen mis sacrificios son ellos, a quienes veo pocas veces al mes.

A veces debo sacrificarme a mi misma y no importa, hasta ahora me ha funcionado, pero no me quiero perder, no lo voy a hacer.

Es momento de remediar algunos errores, pero a final de cuentas es motivo para crecer.

Que losa sacrificios valgan la pena, me digo a diario.

Que los sacrificios valgan la pena, me lo digo cada que lloro, cada que quiero parar.

Que los sacrificios valgan la pena, me lo digo cada que mis padres me despiden con una sonrisa.

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