Herramientas para vivir mejor: Estoicismo

Cómo guiarse de acuerdo a la filosofía estoica y encontrar la felicidad.

Basado en “Stoicism — A Guide to Living Well” escrito por Andrew Horton

Jean Jouvenet. 1644–1717. Paris. Le Repas chez Simon. 1713 Arras. Episode des Evangiles. Le peintre s’est représenté, à droite entre deux colonnes, avec ses deux filles. by Jean Louis Mazieres

Parte 1 — Dos problemas muy comunes

A. El Horizonte Trazado

Imagínate que estás en un campo abierto que se extiende en todas las direcciones en las cuales tus ojos pueden ver.

Considerando que no hay nada interesante en tu entorno inmediato, pones interés en tu horizonte de posibilidades. Es así como iniciamos a caminar con un propósito; las largas zancadas terminan eventualmente en una carrera constante y al final te das cuenta que corres tan rápido como puedas.

Sin embargo, al pasar cierto tiempo, comienzas a disminuir la velocidad y esto en gran medida se debe, no solo a la falta de respiración sino que; algo en tu carrera no se siente del todo bien. Tu estrepitosa carrera cambia su ritmo abruptamente, pasando de una celeridad esplendorosa a tan solo, echar miradas hacia atrás a ver donde empezaste, sientes que a pesar de todo lo logrado no tienes claro qué tan lejos has llegado.

Luego empiezas a caminar, ya no corres y sigues haciéndolo al principio por semanas, luego días, después solamente por unas horas. Eventualmente, a pesar de la ansiedad establecida en días atrás, te detienes. No importa cuántos pasos tomes, el horizonte nunca se acerca ni tan solo un poco. El objetivo nunca se concreta a pesar de los múltiples esfuerzos que realizas. Este pequeño pasaje debe decirte algo acerca de tu propia vida, o al menos te mostrará un pensamiento recurrente que se pasa por tu mente con frecuencia.

El horizonte en nuestra historia es la perfecta analogía para definir los Bienes Instrumentales. Los bienes instrumentales son aquellas cosas que deseamos en nuestras vidas porque creemos que son necesarias para sentirnos bien o ser felices. Un nuevo trabajo, un viaje que siempre quisiste tomar, son ejemplos de ello.

Creemos que una vez que obtengamos esos objetivos, alcanzaremos la felicidad; como si ésta fuera un estado que puede mantenerse y alcanzarse para siempre. No obstante, estas ideas están muy equivocadas y es lo que vemos a diario en los medios. No podemos encontrar y mantener la felicidad mediante Bienes Instrumentales.

Estimado lector, la felicidad permanente e inmutable es como el horizonte en la historia es inalcanzable.

No importa lo duro que trabajes para eso, no importa cuántos ascensos logres, cuántos viajes nuevos realices, simplemente no puedes encontrar la felicidad de esta manera. Ningún viaje te traerá el horizonte, al igual que ninguna cantidad de bienes instrumentales te traerán una felicidad profunda y duradera.

Asimismo, es importante destacar que en muchos casos no alcanzar metas no determina o garantizar que tu vida no haya sido satisfactoria, solamente muestra el desenfoque en el que te encuentras actualmente. Esto se debe a que, desde el momento en que naces, siempre formas parte de un proceso. No eres un objeto sino un sujeto, eres un sujeto del mundo que te rodea, creciendo y cambiando cada segundo.

Si la vida se experimenta como un proceso en lugar de un viaje hacia el logro permanente, ¿cómo puedes encontrar la verdadera felicidad? ¿Cuál es la alternativa a los bienes instrumentales?

Antes de abordar esas preguntas, consideremos otro ejemplo.

B. Perdido en lo finito

Imagina ahora, a alguien que solo despierta en las mañanas después de haber dormido toda la noche. Alcanzan su teléfono y comienzan a desplazarse por las redes sociales durante treinta minutos. Luego, lentamente, sale de la cama y se hace una taza de café caliente.

Dejando poco tiempo para prepararse para su nueva jornada de trabajo, se apresura a la ducha y luego se apresura a ir al trabajo. Cuando conduce al trabajo, se atasca en el tráfico y con cada minuto que pasa, se siente cada vez más frustrado.

Llega a su lugar de trabajo justo a tiempo y se sirve frenéticamente otro café. Se sienta en su escritorio, abre sus correos electrónicos y se encuentra inundado de solicitudes que deben ser atendidas. Un compañero de trabajo, se acerca le pide ayuda con una tarea importante. — Su compañero le ha ayudado en ocasiones anteriores — pero después de una mañana apresurada, este personaje no tiene tiempo disponible, por lo que le dice a su compañero que es algo que tendrá que lidiar por su propia cuenta.

La mañana pasa rápidamente y en la tarde, con casi todas las solicitudes completas. No ha tenido tiempo de tomar un descanso, y con cada tarea que pasa, el resentimiento comienza a hundirlo creando dentro de sí, un sentimiento familiar: “No soporta ese trabajo.”

El mismo compañero que necesitó de ayuda más temprano no está molesto y por lo contrario, trae algo de chocolate para todos. Acepta la oferta, pero ni siquiera agradece, y le dices sin rodeos que se vaya porque todavía tienes trabajo por hacer.

La jornada laboral finalmente termina, y regresas a casa lo más rápido posible. Ya agotado, toma una cerveza de la nevera y calienta una comida preparada en el microondas. La televisión brilla, y pronto volverá a navegar por Internet. Después de un par de tragos más, mira el reloj, suspira y se dirige al dormitorio. El teléfono ilumina la habitación oscura con luz azul durante una hora más antes de que finalmente lo coloca sobre la mesa, listo para que lo recoja por la mañana para que se desarrollen los mismos eventos al día siguiente.

Este ejemplo destaca un problema mencionado anteriormente; es decir, te conviertes en un objeto en lugar de ser un sujeto inmerso en un proceso. O, en otras palabras, vives la vida en el asiento del pasajero.

La persona descrita previamente vive la vida en una neblina recurrente todos los días, ya sea frente a una pantalla o alimentada por algún tipo de droga. (Café, alcohol y redes sociales.)

Carecen de paciencia, de gratitud y, lo más probable, están muy insatisfecho con su vida cotidiana.

El poeta danés del siglo XIX, Soren Kierkegaard, se refería a la situación descrita aquí como “Perdido en lo finito”. Perderse en lo finito significa “Perderse a si mismo.” No tomar decisiones reales y, por lo tanto, flotar por la vida haciendo lo que mejor satisfaga las necesidades de tus emociones o los dictados de tu cultura.

Desplazarse a través de las redes sociales, el consumo de grandes cantidades de café, sin dejar tiempo para prepararse para el trabajo — todas estas acciones son dictadas por la emoción transitoria y deseos fugaces de bienes instrumentales. Después de presentar estas dos historias, vemos dos problemas comunes y significativos:

  1. La búsqueda de bienes instrumentales con la esperanza de que nos hagan “felices”.
  2. Una existencia pasiva y de día-a-día mientras nuestros estímulos externos nos exponen a depender de lo que está fuera de nosotros y, rara vez, tomamos decisiones que benefician nuestra felicidad a largo plazo.

En la siguiente parte, vamos a explorar el estoicismo como una filosofía práctica y cómo podría ayudarnos a abordar estos problemas.

Parte 2 — Estoicismo y cómo puede ayudarte a vivir mejor

Cuando muchos escuchan la palabra “filosofía”, piensan en un tema que, si bien es interesante, tiene poco impacto en el mundo real.

Sin embargo, la filosofía para los griegos antiguos y los romanos, tenía que ver, precisamente, con el impacto que las diferentes “escuelas de filosofía” tenían en el mundo; dichas escuelas promovieron teorías valiosas sobre la mejor manera de vivir la vida.

El estoicismo es una de esas escuelas y fue concebida en la antigua Grecia por un hombre llamado Zenón.

Los principios básicos del estoicismo presentados por Zenón y sus posteriores seguidores sonarán muy familiares; tal vez incluso parecerán obvios. Sin embargo, hay muchas lecciones valiosas que pueden ser aprendidas o re-aprendidas. Algunos de los aspectos más útiles del estoicismo son:

  1. Usar la razón como medio de ayuda y guía de nuestras elecciones en la vida.
  2. Entender nuestras limitaciones y las limitaciones de los demás.
  3. Enfatizar nuestra habilidad de controlar las respuestas que damos a estímulos exteriores.
  4. Reconocer que está fuera de nuestro control y saber cuando ignorar la frustración generada por este tipo de cosas.
  5. Entrenar virtudes que nos ayudarán a cumplir con nosotros mismos en lugar de seguir nuestros malos hábitos y perseguir bienes instrumentales.
  6. Recordarnos continuamente las exigencias que nos hemos propuesto y promover nuestro propio respeto y auto-estima.

Los trabajos de Marco Aurelio, uno de los más grandes Emperadores del Imperio Romano y reconocido filósofo estoico, pueden ayudarnos a aplicar estos principios en nuestras vidas.

Marco Aurelio en el problema número uno: buscar bienes instrumentales con la esperanza de que nos hagan “felices.”

“Recibir sin presunción; liberarse sin lucha.” — Marco Aurelio.

Este breve pasaje involucra a Marco Aurelio recordando a sí mismo cómo tratar mejor con sus posesiones y recompensas.

Recibir sin presunción significa evitar cualquier tipo de orgullo o arrogancia sentimientos que se pueden desarrollar al obtener lo que se quiere. También podríamos evitar pensar en nosotros mismos como alguien mejor que otros, por el simple hecho de tener muchas posesiones o éxitos recientes.

Liberarse sin lucha es la postura sobre cómo abordar la inevitable pérdida que deviene con ciertas cosas que tenemos o nos importan. Si bien es algo difícil de hacer, muchas veces la aceptación de la pérdida es una manera válida de entender la situación o el no atarse al objetivo trazado es la forma más saludable de abordar los bienes instrumentales.

Debemos tener en cuenta que nuestro nuevo trabajo tendrá aspectos negativos, y que también podría convertirse pronto en nuestro antiguo trabajo. Debemos tener en cuenta que nuestro nuevo teléfono algún día se convertirá en otra pieza de tecnología obsoleta. Incluso nuestras relaciones más íntimas pueden cambiar o terminar con el tiempo.

Y, si ese fuera el caso, no debemos aferrarnos a estas cosas como si fueran nuestra única fuente de felicidad, sino liberarnos sin lucha.

“¿Por qué no estás orando para que ellos [los dioses] te den el poder de no temer, anhelar o preocuparse por una cosa, en lugar de orar para tener esa cosa o no tenerla? … No es mejor usar libremente los regalos que tienes, en lugar de preocuparse servilmente por lo que no está bajo su control”.

Aquí, la reflexión de Marco Aurelio viene dada porque le confunde que muchos de nosotros oremos o deseemos cosas que no tenemos, en lugar de pedir que la mente esté en paz con la situación actual.

Este es un desafío ya que muchos de nosotros no estamos contentos con ciertas partes de nuestras vidas y asumimos que el cambio es la única solución posible. A veces este puede ser el caso. Pero debe tener en cuenta las situaciones que pueden no ser tan malas como parecen inicialmente.

Al cambiar tu perspectiva, en lugar de las circunstancias externas, puedes encontrar que lo catastrófico era, de hecho, completamente manejable y en realidad esta situación te condujo a un mayor crecimiento personal.

Marco Aurelio en el problema número dos: Existir de manera pasiva en el día-a-día, mientras que lo que está fuera de nosotros nos afecta de manera continua en lugar de ser moldeado por las elecciones dentro de nosotros.

“No vivas como si todavía te quedan diez mil años. Tu destino se cierne sobre ti. Mientras aún vives, mientras aún existes en esta tierra, lucha por convertirte en un hombre realmente bueno.”
— Marco Aurelio

La vida no es un ensayo general. Muchas de las acciones detalladas en las historias anteriores parecen estar basadas en el supuesto de que nos quedan “diez mil años”, como el interminable desplazamiento dentro de las redes sociales, el paso del tiempo en placeres inmediatos como el alcohol, dormir o comer, etc.

Nuestras vidas son transitorias, y ese hecho puede ser usado positivamente.

Al esforzarnos por convertirnos en un hombre realmente bueno, reconocemos que la vida es finita y usamos nuestro tiempo para hacer grandes cosas, no esforzándonos por obtener bienes instrumentales. Desde un punto de vista estoico, una vida corta tiene el mismo significado que una vida larga siempre y cuando estemos en el presente.

Tu momento es lo que te forma; si quiere vivir una vida significativa, tus elecciones y tu autoestima importan hoy de la misma manera que lo harán en tu último día de vida. ¿Es la vida simplemente un viaje para ser desperdiciado? ¿es acaso la vida un viaje para existir ociosamente como un pasajero que se deja llevar y esperar hasta su final?¿O es la vida una oportunidad para actuar, realizar y ejecutar? Estoy seguro de que todos sabemos la respuesta a esa pregunta.

Observaciones finales

Estas citas son solo una breve ojeada a los pensamientos de Marco Aurelio, y los aliento a leer más de su trabajo, así como a los escritos de otros estoicos como Epicteto.

Lo importante para tener en cuenta de lo aprendido es que tu vida es un proceso y, si bien no eres totalmente responsable de cómo estás actualmente, tu eres es el único que puede ser responsable de cómo eliges lidiar con el resto de tu vida. Leer las palabras de los estoicos es un punto de partida.

Pero no te convertirás repentinamente en una mejor persona de un día para otro solo con leer y pensar en estas ideas. En lugar de eso, tu necesitas recordar las ideas estoicas regularmente. Tal vez puedas practicar el método de Marco Aurelio y escribir tus propios luchas y pensamientos en un diario.

Tienes que repetir los comportamientos de los estoicos hasta que estos se conviertan en un hábito dentro de tu vida. Este entrenamiento requerirá meses de dedicación y planificación, sin embargo, en última instancia valdrá la pena. Si tus comportamientos se relacionan con las historias previamente descritas ¿Qué tendrías que perder?, sino más bien; tendrías mucho que ganar.

Es difícil precisar cuál es el significado de la vida, pero vivir una vida sin autocontrol o dirección no tiene sentido y es una receta que te asegura la miseria. Si actualmente sientes que estás siendo negligente contigo mismo o con tus deberes hacia los demás te dejo con este pensamiento final:

“Para de filosofar acerca de qué define a un hombre bueno y conviértete en uno
— Marco Aurelio