Los sueños de Gustaff — parte 2

The Andes is the longest continental mountain range in the world. It’s a continual range of highlands along the western coast of South America. By 晨 昕

Unir sueños con realidad siempre estuvo en la ruta marcada en tu vida, demostrar que podrías sin los “recursos” significó sacrificar noches de placer por madrugadas de estudio extenuante, días de relajación por días de abnegado trabajo. Ese eres tu Gustaff un hombre hecho a golpes de martillo, forjando su carácter y pidiendo a Dios fortaleza en tus manos para seguir en la recurrente lucha de mejores días para toda tu familia.

Tu esperanza estaba sostenida en esos viejos recuerdos de armonía y paz en tu querida Politasia junto a ella, tu amor juvenil: Gotifreda. Sí, ella la que marcó tu antes y después, Gotifreda que sin darte cuenta edificó, cimiento a cimiento tus anhelos de compartir una vida en otro lugar, Gotifreda la mujer que al final te dió una nueva perspectiva de la vida: sembró en tu cabeza el pensar en salir de tu querido país; y es a partir de ahí que tú quieres salir de la pecera, no te sientes bien nadando en esas aguas tan pequeñas de Politasia.

Politasia; esa postal que rememoraba los verdes prados rellenos de lagos azules opacaban fácilmente la carretera a Gdanks, lugar de tu primer trabajo, esas doce horas interminables de cargar cajas en ese puerto transitado por grandes cargueros, esos mismo cargueros que se llevaban tus sueños cada vez que subías esa empinada y frágil escalera para entrar a la bodega de ese viejo barco.

Gustaff, así pasaron días, meses y años, al principio solo sin hablar, buscabas introspección y anhelos de búsqueda interior; después mientras tus angustias mutaban se convirtieron en un refrescante vaso de cerveza, las cálidas noches de viernes, tus pensamientos regresaban a tu último beso con ella. Siempre recordabas que ese beso que te dejó paralizado; paralizado y enamorado con el más pueril y noble sentimiento fue así como confirmaste que a pesar de todos los logros económicos Gotifreda, nunca podrá escapar de tu cabeza y tampoco podrás escapar de esa agobiante realidad que significó amarla, amarla sin medida ni tiempo amarla por sus detalles y sus miradas amarla y combatir cada día por ella.

Finalmente Gustaff, los años pasaron y el amor se enfrió, la distancia hizo lo suyo y construiste un castillo que protegió tu carón contra los embates de la tristeza así que recurrentemente te preguntabas ¿cómo supiste que Gotifreda te dejaría en el momento en que le dijiste que no soportabas la quieta e inmutable vida en Politasia? quizás nunca lo supiste solo fue una corazonada pero al final sucedió. Gotifreda se quedó en Politasia y allá había alcanzado su proyecto de vida, había organizado su mundo y tu no estabas en su orden. Pero tu mente seguía pensando en ella, en sus sueños de mejores días junto a ti. Esas pequeñas cosas que rondaban en tu cabeza era los amargos recuerdos de una historia que no puedo ser contigo.