Carta a uno de los hombres que más me ha amado en la vida.

Hola, gordito. Sí, ya sé que tengo mi cabello un poco desordenado. ¿Que dónde compré esta blusa? Sí, en Mizcalco, como tú comprabas (aunque la marca sea de Liverpool y ahí la compré).

¿Qué crees? Me decidí por Medicina. Sí, ya sé que muchas veces me dijiste que no estudiara eso, que está muy saturada. Pero, ¿sabes? Soy muy feliz. Creo que quiero Pediatría. ¿Te imaginas? Quiero ayudar a los niños. Quiero vivir por ellos. Sí, abue, está muy saturada la carrera. Pero me gusta, siempre me ha gustado. Quiero servir. Necesito servir.

¿Sabes? Te agradezco ser parte de tu descendencia. Gracias por el esfuerzo que hiciste desde joven. Por tus habilidades de comerciante, por ser tan trabajador. Pero te agradezco más que me hayas dado a mi padre. Gracias gracias gracias, porque parte de lo que soy es por ti.

Gracias por tu amor de siempre. Por quererme tanto, por llamarme “tu bolita”.

Tu bolita es feliz, y no ve la hora en que pueda verte otra vez y que me persignes como siempre lo hacías, antes de irme.

Te veo, abuelito. Cuida a mi padre.