
Destaco la secuencia en que aparece Enrique Iglesias parado de brazos abiertos –como un Cristo redentor– en la cima de un edificio, mientras es aclamado por la multitud a sus pies: la metáfora es más legible que la caligrafía de una maestra de primer grado. También alabo las cualidades danzarias de nuestros niños, que aportan un toque “cute” a cualquier …