Hola foca goleadora campeona de la B. Acá el piso doce va quedando vacío. Todos terminan, apagan, cierran y se van. Yo necesito bajar la ansiedad y las presiones, leer algo, escribir un poco, tomar una infusión, colgar la mirada en el amplio vidrio que hace de pared y nos separa del cielo. Hoy podrías parar el auto en esta terraza y sacar una foto de este espectáculo. Un auto que viaje a la altura del piso doce, sobre los techos de San Telmo. Una foto de este cielo que capturo para vos. No hay día que no mire el cielo y piense en decirte alguna cosa, como mandarte un beso por wasapp, o avisarte que estoy volviendo a casa, que te quiero, que ya se me pasó el envión de ayer y acabo de caer en la cuenta de que estoy extrañándote. Detrás de los edificios, hacia el bajo, tendiéndole el telón de fondo al firmamento, el celeste se llenó de nubes. Más abajo, como tomando distancia, encima de los techos, en línea horizontal, paralela al arco curvo de la tierra, una franja de color naranja oculta el paso del sol, tímido, de un día apenas lluvioso. “Hay ríos / hay quejas en el mundo” –repito. Hay mails de re-trabajos y nuevos mails en la bandeja de entrada. Hay demandas en el consorcio. Hay sol oculto. Lluvia contenida. Astros disfrazados de nubes anaranjadas. Mi paraguas cerrado, colgando del borde del escritorio. Hay botas de goma en mis pies, debajo de la mesa. Ríos de agua barrosa en la calle, entre las veredas. Hay ríos de lágrimas subterráneas enterradas en el pasado. “Ríos de montaña / ríos / y todos tienen una cara que esconder /pero la muestran”. ¿Cuál es mi cara que esconder? ¿Tendría más de vos si me guardara, desapareciera, me silenciara, no demandara más besos y caricias? Apenas terminen de irse los últimos empleados públicos de esta oficina gris, marrón y gris, marrón que quiere parecerse a una serie de Netflix pero es gris, marrón Don Draper venido a menos, Mad men, men-os que más, voy a bajar estos doce pisos para ver el cielo teñido de negro como respirar. Naranja cae el cielo en diez minutos y es de noche. Le tengo el tiempo tomado. La noche sin vos se vuelve impenetrable. Bucearé ese rincón oculto donde el recuerdo de tu amor me hace una mujer menos débil.

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