Hola mi amor. Ahora sí comencé a sentir tu falta. Anoche quise con fuerza que estés acá. Todo lo que vi ayer, desde la mañana, era para verlo con vos: un barrio de canales que recorrimos en barco y desemboca en la Costa Brava del Mediterráneo, y se llama: Empuria Brava, fuegos artificiales de las fiestas por la noche, en la playa, la hipermoderna y equipadísima ciudad de Mataró. Luego la cena genial con mis amigos, la alegría del reencuentro, las ganas de presentártelos y que tomes una “clarita” -cerveza con lima y limón- con nosotros. El tiempo se me pasa volando estos días acá y ya empiezo a divisar la sensación de final del viaje. Es una sensación rarísima, porque no quiero que termine pero quiero verte. Entonces acabo siempre deseando que estés acá. Ya vamos a volver. Me queda Málaga, Marbella, Sevilla, Granada y más partes de Barcelona por visitar. Así que empezá a juntar plata. Te extraño como las primeras veces que te vi, con una ansiedad serena y segura. Quiero besarte hasta quedarme dormida y volver a sentir tu cuerpo como primera sensación de la mañana. Ese es mi viaje allá. Tenerte pegada al cuerpo cuando abro los ojos.
Empezá a extrañarme.
