leticia martin
Jul 21, 2017 · 2 min read

Son casi las tres de la mañana y no puedo dormir, mi amor. Pensaba que este viaje me está haciendo pensar en muchas cosas, renovando el aire, recordando otros viajes de otras vidas pasadas, “el mar en el que viajo yo”. Pensaba en libros que leí, en el deseo siempre presente de vivir cosas nuevas y buscarle sentido a cosas viejas. Pensaba en El amante de Duras. En Hiroshima Mon Amour. Mundos en crisis ahíafuera y el río bravo en el corazón de los impedidos que igual aman, pese a todo, sin excluirse del mundo.

Pensaba en Buenos Aires desde la distancia, todavía corta, de estos días tan lejos.

Ahora es más fácil.

“Ahora” -digo- y pienso en la política.

No hay que enfrentar, no hay que argumentar, no hay que mostrar resultados.

La distancia permite recalcular. Todo es más sencillo ahora, para nosotros. Guardarse en la intimidad y, de cara a lo público, no hacer más que tomar posición: acá estoy, esto pienso, esto valoro, esto devengo. Con la convicción de que más allá de lo que quieran las mayorías, uno tiene muy claro qué defiende y de qué quiere que se llene el mundo por venir. Antes, sigo refiriéndome a la política, había que defender, arremeter, cuidar con el discurso los flancos donde éramos más débiles. No alcanzaba con hacer uso de la libertad de expresión y festejar lo conseguido.

La realidad es demasiado adversa a los países que son considerados reservóreo de las economías “exitosas” del mundo.

Antes no había tiempo para descansar la mente y estar tranquilo. ¿Tal vez por eso haya habido, ahora, lugar para el amor?

La distancia siempre pone las cosas en su lugar. Acá los 5 pisos de una tienda de ropa están espejados, como mirándose con otro edificio de 5 pisos de ropa, de la misma empresa, en la cuadra de enfrente.

No es una boca más de expendio. Es una demostración más de poder. Ya no competencia, ya no libertad de mercado dando rienda suelta a las leyesobsoletas de la oferta y la demanda.

Estamos frente a una especie de Teg material y concreto: H&M midiéndose la pija con Zara. O Nike con Adidas.

Nadie quiere frijoles para desayunar, almorzar y cenar todos los días, claro. Pero hay ciertos excesos que, vistos desde este lado del Atlántico, con ojos que atienden las necesidades de aquel lado del Atlántico, bueno, ya me entendés.

El bosque es tan grande y la historia tan larga, cada vez más y nunca antes tanta, que leer el presente es cada día un poco más complejo.

Con todo, mis raíces reverdecieron acá. Las invitaciones de los tablados flamencos a los turistas y ese repiqueteo de tacos en los escenarios de madera, me trajeron a mi bisabuela tocando las castañuelas en aquella esquina de Villa Devoto, donde fui su primera bisnieta.

Lógicamente los bares también te trajeron a vos.

Hoy te extrañé sin nostalgia, más a lo Juana la loca, imaginándote acá con nosotras y al mismo tiempo allá disfrutando con tus amigos.

Que el amor no nos tape la amistad.

Tengo mil besos para darte cuando te vea.

Falta. Falta.

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    leticia martin

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    poeta bendita / keynesiana de Perón

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