Querida mamá, papá, tío, tía, abuelo, abuela (Canadian Version — Spanish Translation — General Latinx Focus)

Esta es la versión en español (con un enfoque general latino) de las cartas abiertas creadas por Black Lives Matter ( “Las vidas Negras Importan”) , un proyecto en curso para las personas en los Estados Unidos y Canadá para crear/ traducir recursos sobre el racismo para sus comunidades en solidaridad con #BlackLivesMatter y otros movimientos de liberación Negra. Las cartas fueron escritas y traducidas en colaboración con cientos de personas que quieren tener conversaciones honestas y respetuosas con sus familias y comunidades acerca de un tema importante para ellxs. La versión de la carta en inglés se encuentra aquí. Esta carta va dirigida a lxs miembros no-Negrxs de nuestras comunidades latinas.

(shortened link for sharing: http://bit.ly/2aJILPN)

Querida mamá, papá, tío, tía, abuelo, abuela:

Hay algo sobre lo que he querido hablar con ustedes. De distintas maneras, las personas negras son parte fundamental en mi vida: son mis amigxs, mis compañerxs, mis parejas, y mi familia. Hoy, temo por ellxs.

En Julio de 2016, en los Estados Unidos, la policía mató a un hombre afroamericano llamado Alton Sterling mientras él estaba vendiendo CDs frente a una tienda. Al día siguiente, la policía mató a otro hombre negro, Philando Castile, después de detenerlo porque la luz trasera de su coche estaba rota, mientras su novia y su hija de cuatro años de edad permanecían en el coche.

En el año 2016, de las más de 500 personas asesinadas por la policía estadounidense, 25% han sido de raza negra, aunque ésta sólo conforma el 13% de la población. En Canadá, las personas negras son estereotipadas, tratadas con violencia y el blanco de ataques por parte de la policía, además de ser encarceladas en mayor proporción. La policía canadiense, recientemente, tomó las vidas de Andrew Loku, Jermaine Carby, Abdi Hirsi y Jean-Pierre Bony, entre otros — todos ellos de raza negra. De manera alarmante, la policía no afronta ninguna consecuencia por acabar con ellas.

Esta es una aterradora realidad que muchos de mis amigxs negrxs viven cada día.

Incluso cuando oímos sobre los peligros que la gente negra enfrenta, a veces, en vez de mostrar empatía, nuestro instinto es señalar las diferencias que tenemos con ellxs para protegernos de la realidad. Cuando un policía le dispara a una persona negra, es fácil pensar que es culpa de la víctima, por todos los estereotipos negativos que escuchamos en los medios de comunicación e, inclusive, en nuestras propias cenas familiares.

Quiero compartir con ustedes cómo he llegado a ver las cosas. Creo posible que ustedes las vean de manera similar.

Nosotrxs también somos discriminados por ser latinxs en este país. A veces, las personas nos juzgan negativamente por tener acentos diferentes, o nos niegan oportunidades porque piensan que no estamos “hechos para ser líderes.” Muchos de nuestros mayores no han podido ejercer sus profesiones debido a que la educación recibida en su país natal es vista como inadecuada. Algunos de nosotros luchamos contra la pobreza. A algunos nos llaman ‘terroristas’ y nos hacen sentir que no somos bienvenidos.

Pero la policía no mata a nuestros hijxs, madres/padres a balazos en la misma medida que lo hace con lxs indígenas y lxs negrxs. Los jefes, arrendadores e instituciones a menudo nos tratan mejor que a las personas negras e indígenas.

Las razones por las que nuestros amigxs negrxs tienen experiencias diferentes son muchas. Como ustedes saben, los europeos colonizaron este continente, se robaron la tierra y los recursos de los pueblos indígenas y trajeron por la fuerza a personas negras de África para trabajar como esclavos. Durante siglos, sus descendientes, comunidades, familias y cuerpos fueron destrozados para el lucro ajeno. Incluso después de la esclavitud, continuaron tratándolos como menos que humanos y les dieron muy poco apoyo (institucional) para reconstruir sus vidas. Las personas de raza negra han luchado por el derecho al voto o a la casa propia; se han enfrentado a amenazas de violencia constantes, las cuales continúan hasta el día de hoy.

En la lucha por sus propios derechos, los activistas afroamericanos han dirigido el movimiento por la igualdad, no sólo para sí mismos, sino también para nosotrxs. Han sido golpeados, encarcelados e incluso asesinados, luchando por muchos de los derechos que los latinxs en Canadá gozamos en la actualidad. Estamos en deuda con ellxs. Todos estamos luchando contra el mismo sistema injusto que prefiere que compitamos entre nosotros. Muchas personas negras vienen a Canadá como inmigrantes o refugiados, en busca de una vida mejor y seguridad para ellxs y sus familias, tal como muchos de ustedes lo han hecho. Nuestras luchas, quizás no sean las mismas, pero están relacionadas.

Por todas estas razones, apoyo el movimiento Black Lives Matter (“Las Vidas Negras Importan”), así como otros movimientos de liberación negra. Parte de este apoyo significa alzar la voz cuando escucho gente de mi comunidad — o de mi propia familia — decir o hacer cosas que degradan la humanidad de la gente negra. Les digo esto con amor, porque no quiero que este problema nos divida.

Espero que me acompañen en empatizar con la rabia y el dolor de las madres, padres, hermanxs, parejas e hijxs que han perdido a sus seres queridos debido a la violencia policial. Espero que se identifiquen con mi ira y dolor, y me apoyen si decido alzar la voz o protestar. Les pido que compartan esta carta con sus amigxs, que los animen a ser empáticos y a alzar la voz también. Sé que pronunciarse en contra de la injusticia puede dar miedo. Sin embargo, no podemos quedarnos con la conciencia tranquila si permanecemos en silencio mientras que las vidas de otros seres humanos están en peligro todos los días, sobre todo si es debido al mismo sistema que supuestamente debería protegernos.

Como su hijx, me siento orgullosx y eternamente agradecidx por el largo y difícil viaje que hicieron para llegar aquí; estoy orgullosx de que hayan trabajado duro y vivido en un lugar que no siempre ha sido amable. Nunca han deseado que yo pase por lo mismo que ustedes. En lugar de eso, han sufrido a la mano de un país canadiense prejuicioso para darme una vida mejor que la de ustedes. Estamos juntxs en esto y no podemos sentirnos segurxs hasta que todos nuestros amigxs, seres queridos y vecinos estén segurxs también. Queremos que todxs en Canadá puedan vivir sin miedo a la violencia policial, el racismo y la discriminación. Éste es el futuro que quiero — espero que ustedes también.

Con amor y esperanza,

Tus hijxs