La historia de Luci

Luci tenia 12 años, y la rara sensación de que algo que acaba de pasar no estuvo bien. A pesar de que era imposible darse cuenta previamente, pues se trataba de alguien de su mayor confianza y que había ganado su cariño, no solo por llevar la misma sangre, sino por ser parte de su historia; luego de lo ocurrido era evidente que algo había salido mal, muy mal.

¿Que pasó?
Luci debía estudiar para su examen de biología, un día de la madre en plena reunión familiar. Ella tenia consigo sus libros y apuntes, pues siempre le gustó estudiar más que a muchos. Su tío, profesor por cierto de ingles y ciencias naturales, al verla muy concentrada le ofrece ayuda. Luci no lo duda, y va con él a hablarle sobre lo que ya se sabe para su examen, y lo que le falta por estudiar. El tío amablemente le empieza a explicarle los contenidos, y muy convenientemente para sus intenciones, quiere demostrarle de que se trata. El examen trataba de los sentidos.

Cuando él cierra la puerta y no enciende la luz, Luci empieza a sospechar que hay algo, no bueno, que va a suceder, así que se levanta del sofá y trata de ir a la puerta, él se lo impide. Le ofrece un cigarrillo, y Luci de inmediato quiere salir, pero, para su sorpresa, el cuerpo no le responde; parece paralizada ante esto tan extraño que acaba de suceder. Él amable tío la toca fuerte en sus pechos, la aprieta mientras le explica que eso que siente es gracias al sentido del tacto, y luego la intenta besar, Luci aún sin poder moverse del todo, solo esconde sus labios y gira levemente su cara hacia un lado. Luci pudo finalmente moverse bruscamente y con mucha fuerza, justo en el momento en que él mete la mano bajo su falda; el movimiento de Luci fue directo un empujón, y acto seguido correr a la puerta, y salir del infierno, perdón, de la habitación donde estaba.

¿Que paso luego?
Luci no se mueve en toda la reunión del lado de su mamá, quien ya la empieza a notar extraña. Lo único extra que hizo Luci fue tomar su celular y escribir un mensaje de texto a quien era su amigo para contarle lo que le acaba de pasar. Aterrada, confundida y con mucho miedo, Luci solo desea irse de ese lugar. Finalmente sale de la habitación el tío, y le pide al papá de Lucy, su hermano, que por favor lo lleve a su casa, y le dice que lo ama, que lo perdone por las veces que ha fallado (el tío era el “hermano problema”en ésta familia).

Al llegar a casa Luci se siente mal; una mezcla de rabia, culpa, asco y tristeza la invade. Se baña y siente que no puede eliminar la sensación de esas manos en su cuerpo. Va a dormir y le pide a su hermano pequeño que por favor la acompañe, rechaza los abrazos de buenas noches de su padre, y este no entiende por que. Finalmente, cuando todos se han dormido, Luci llora, sin saber muy bien por que.

Al día siguiente, como era de esperarse, el amigo de Luci habla con sus padres sobre lo que ella le había contado, a lo que éstos padres preocupados deciden ir a hablar con los padres de Luci; nadie lo puede creer. No es digerible fácilmente que una persona cercana casa, a la familia, sangre de su sangre, y de su confianza, hubiese hecho algo tan macabro. Sin embargo, algo que siempre caracterizó a los padres de Luci fue la confianza a sus hijos y el amor profundo que siempre otorgaban, y fue justo eso, lo que hizo que accionaran, aunque no de la mejor manera.

El padre hundido en llanto, y con profunda ira llama a su hermano para advertirlo, le pide una explicación, que nunca llega más allá de disculpas y llanto desesperado: “si te encuentro te mato”. Evidentemente, salió huyendo de la ciudad, nunca más por un buen tiempo lo volvieron a ver.

¿Que debió haber pasado?

En mi criterio, en lugar de llamar y amenazar, era mejor denunciar directamente, con todo lo que eso implicaba. Para que pague? NO, no solo por eso, no es lo más importante, más aún sabiendo que la Justicia en Venezuela es del mejor postor y dentro o fuera de una cárcel si la persona paga estaría bien. La importancia, es en evitar que el acto se repita, en sentar un precedente sobre una persona y así alertar a los más cercanos, sobre el daño que puede hacer.

En otros términos, también sirve para “Romper la cadena de silencio” como lo describen los teóricos del abuso sexual; si lo mantienes en secreto, aunque sea un secreto a voces, se repetirá la acción intrafamiliarmente en un 70% de los casos, según las estadísticas.

¿Y las consecuencias?

Podría pasar todo el día, varios días, hablando de las consecuencias del abuso sexual, más aún en la familia. Pero voy a hablar de los que mas afectaron a Lucy; pues ésta es su historia. Por una parte, ni las navidades, ni los años nuevos, ni los cumpleaños y, por supuesto, mucho menos el día de la madre volvieron a ser los mismos. Esas reuniones familiares alegres y llenas de amor, con ese espíritu de compartir, se disiparon ante la desagradable noticia.
La familia: tíos, tías, abuelos, primos que para ese entonces también eran niños, etc… algunos capaz no entendieron en ese momento su situación, y nunca tocaron el tema, otros probablemente lo entendieron y se pusieron en sus zapatos, imagino habrán pensado “debe ser dificil para ella hablar de eso” y nunca tocaron el tema. Incluso sus padres, trataron de ocultar el sol con un dedo, y seguir adelante, dándole mucho amor, pero haciendo caso omiso al evento. De hecho, por muchos años Lucy se sintió ofendida por tanto silencio de parte de sus familiares, porque incluso algúnos tenian trato con ese personaje, y ella no podia creer que no le tocaran el tema; despues de muchos años entendió que ésto no era en su contra.

Mas tarde, Lucy creó una barrera de silencio muy grande, y encerró el recuerdo entre esa barrera, y su adolescencia. Tuvo relaciones amorosas con varios adolescentes como ella, pero del mismo estilo: abusivos, controladores, con tendencia a envolverla para que ella se creyera feliz. Pasados los años, 6 para ser exactos, los recuerdos de Lucy se encendieron como por arte de magia, y ella empezó a sufrir conscientemente, por algo que había pasado hace tanto tiempo. Bastó un estimulo visual para desatar ésto en ella. Por fortuna, fue a terapia, y comenzó a elaborarlo.

Lucy por otra parte, tenia encuentros sexuales dolorosos sin motivo físico aparente, y una rara sensación ambivalente en esos encuentros: le gustaba claro está, pero también se sentía extrañamente ajena a su propio cuerpo. Hasta adentrarse en la terapia, entendió el motivo.

Lucy es una mujer, y en su vida familiar gracias a la terapia y al apoyo de su pareja, ese mismo niño al que ella le contó lo sucedido hacían años atrás, ha superado muchas de las consecuencias de este miserable evento. Sin embargo, hay dos cosas que la invaden, unas veces más y otras menos; por una parte, mucho temor de que a su hij@ aguna vez le suceda algo tan lamentable, y si, es un temor a veces paralizante y que le quita el sueño. Por otra parte, un profundo sentimiento aún algo indescifrable; no sabe si rabia, tristeza, decepción, o culpa, por ese familiar que hasta ese día, era alguien a quien ella tanto quería.

Y es que ésto es justo lo que sucede cuando no lo hace un extraño, sino alguien a quien se le ha entregado amor y cariño, respeto. Lucy, cómo todas las victimas de abuso cercano, sienten una confusión tremenda, no entienden que hicieron mal, por que una persona que tanto querían les hacen algo tan macabro.

Después de muchos años de terapia, con la ultima de 3 terapeutas, Lucy logra poco a poco recordar que esa que ella recuerda a medias, no fue la única vez, que todo empezó mucho antes, en esas épocas donde a sus padres no les quedaba más opción que dejarla al cuidado de su abuela, que a su vez cuidaba 3 o 4 niños más. cerca de los 7 u 8 años, es el recuerdo más viejo que tiene de esos actos lascivos que marcaron su vida, de manos del mismo personaje.

¿Podemos prevenirlo?

Podemos intentarlo. Hablando a nuestros hijos de forma clara sobre su cuerpo, su intimidad, el respeto por sí mismos, y el límite que siempre debe tener un adulto de ellos mismos.

Podemos también como padres cultivar una buena comunicación con nuestros hijos, tratando de no ser invasivos ni insistentes, y que esa comunicación fluya de manera natural.

Lo más importante, hay que hablar. Victimas de este tipo de abuso deben alzar la voz y romper el silencio, para que se sepa que esto pasa más seguido de lo que parece, y que no respeta países, clases sociales, niveles académicos.

Hay que hacer eco de aquello que nos gusta, y de igual manera, de aquello que nos disgusta.

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