La historia de mi cicatriz del brazo

Algunas personas no lo saben, algunas veces me preguntan muy seguido cuando tienen cierto acercamiento conmigo, y no me molesta, antes me molestaba un poco tener que inventar una historia diferente para cada persona, por que como dicen: “una cicatriz es una historia”.

Uno de mis acompañantes de vida es una cicatriz en el brazo izquierdo de unos 13 centímetros, parece un ciempiés, data de diciembre de 2008…¡ya casi cumplimos 10 años juntas!. Les contaré la historia, que lleva a más mini-historias y aprendizajes.

Era un Lunes, yo había pedido permiso en mi trabajo (era cajera en un super) de trabajar por la mañana para en la noche ir a un tributo a Queen en el Escénica, durante el camino pensaba en que estaría cantando junto con más personas las canciones de mi banda favorita y en que la pasaría muy bien. En ese tiempo no contaba con internet en casa como para enterarme que el tributo se había pospuesto hasta el fin de semana siguiente, me enteré esa misma noche por que llamé, ya que no veía movimiento en ese lugar.

Al enterarme, pensaba en cómo le haría para pedir permiso de nuevo en el trabajo, no me lo concederían, había planeado una posada de navidad con los niños que trabajaban conmigo en el super y tal vez tendría que posponer para poder ir al show, llamé a mi mamá para decirle que el evento se había cambiado, pero ella no me respondió.

Pasé por el cruce de Hidalgo y Cuauhtémoc, hasta donde recuerdo yo iba bien, crucé con más gente, pero tal vez yo me retrasé, ya casi llegaba a la banqueta y sentí que me empujaron muy fuerte, volé y caí al suelo. Fue un camión de la ruta 126. Recuperé mis lentes, me ayudaron a levantarme y sentía el brazo izquierdo como “fantasma”, no me respondía y si me movían me dolía como nadie tiene una idea.

Las personas muy amables me ayudaron a moverme a la banqueta y alguien llamó a una ambulancia, yo pensaba que era una exageración, quería irme a mi casa, suponiendo que en el camino se me pasaría. Llegó la ambulancia, me subieron y me llamó mi mamá y le conté, sólo recuerdo pasarle el celular a uno de los chicos que me subieron, diciendo al hospital que me llevaran. Al moverme tan solo un poco, sentía un dolor inexplicable en el brazo, lo veía y no me respondía, puedo describirlo como una sensasión de fantasma, como cuando me da parálisis de sueño, ordenarle que se mueva pero no responde.

El resultado fue una fractura de húmero (no expuesta), que masticaba el tendón que me impedía mover el brazo. Estuve a punto de desmayarme cuando me estaban inyectando cosas, vi mucho colores y formas. Recuerdo esos días sin nombre, la pasé en una cama, durmiendo, comiendo muy poco, no tenía interés de nada, mi familia iba a visitarme. Cuando me iban a operar recuerdo haberle preguntado a mi mamá si iba a ver a Freddie, ella se rió y me dijo que no.

Foto de la radiografía ayer en casa de mis papás

De la operación, recuerdo sentir que clavaban cosas en mi brazo, en el hueso, pero no me dolía. Jamás había estando en una situación parecida, todo era nuevo para mi.

Luego de la operación tuve visitas de varios amigos preocupados por mi, mi mamá la pasaba día y noche conmigo. Yo pensaba, que la intensidad por mi banda favorita me había llevado a eso, que tal vez ya no iba a querer escucharlos nunca,… falso.

Duré una semana en el hospital y lo que más me dolía era no haber podido ir al show. Salí del hospital con un yeso, el cual me quitaron pocos días después. Las semanas siguientes la pasé con un cabestrillo para proteger el brazo lleno de vendas. Cuando me vi los hilos negros en el brazo estuve a punto de desmayarme, con eso de mi fobia a ciertas perforaciones corporales.

Me la pasé viendo doctores haciendo suposiciones de mi brazo, ya que yo no podía moverlo en un 80%, solo podía mover mis dedos hacia adentro, como para cerrar el puño, me era imposible sostener la mano, era como si los cables no estuvieran conectados a los dedos.

En mi mente, yo me recuperaría al 100% en un año. Me llegaban a decir que nunca me iba a recuperar del todo, que tal vez iba a ser necesaria otra operación, en fin, solo cosas para preocupar a mi madre, escuchar eso nunca me afectó. De hecho un doctor, bastante incompetente a mi manera de ver, nos proponía “fijarme” la mano, para poder al menos mantenerla en línea recta, hubiera sido una decisión bastante estúpida (mi brazo…idiota :D).

Gracias a mi accidente, tuve un año de incapacidad en el trabajo y con eso pude pagarme la macbook, en la escuela no perdí ninguna clase, y mis compañeros fueron amables conmigo. Debo decir que en ese año la estaba pasando muy bien, saliendo de la escuela nos íbamos a casa de Sebastian (mi actual roomie) a jugar Guitar Hero, así ejercitaba un poco mis dedos. Me apliqué mucho en la escuela, ya que no podía trabajar, mis papás me ayudaban con los pagos por semestre. Aprendí mucho de Ilustrador, hacía ilustraciones muy trabajadas, conocí muchas bandas, escuché mucha música, iba diario a rehabilitación y para Junio yo ya podía sostener un 50% mi mano.

A simple vista yo no tenía nada, hasta que me hicieron usar una férula que me hacía parecer el joven manos de tijera o x-men. La odiaba, me parecía que estorbaba, pero debía recuperarme. Poco a poco empezaba hacer cosas simples, teclear bien en la computadora, sostener cosas con poco más fuerza, o andar sola en la calle.

En ese año vi que había una Leyda que no conocía, que yo no había atendido por estar trabajando en algo que odiaba para pagarme la escuela. Gracias a esto siempre digo a mis alumnos que agradezcan y aprovechen si tiene la oportunidad solo de estudiar, ya que la idea de mi mamá siempre fue “cumples 18 y te largas a trabajar”. A mi me costó mucho hacer ambas cosas, pero estoy agradecida por haberme enseñado a que debo ser disciplinada.

Yo le decía a mi madre “Ves lo que tuvo que pasarme para dejar ese horrible trabajo, es algo que tu nunca ibas a entender”. No era por echarle la culpa, sino que reconociera que ese tipo de vida no era para mi, que a mi me esperaba algo más y que algo fuerte debía pasarme para poder cambiar. Con esto no quiero decir que mi trabajo fuera indigno, para nada, o que las personas que lo hacen no sean buenas, claro que lo son, yo conocí personas geniales en ese tiempo, amigos como Julio, que es quien me acompaña a algunos viajes, compañeros como Daniel y Julian, que era quienes me avisaban cuando un supervisor venía, para que escondiera mi libreta de dibujos…Simplemente ese no era mi mundo.

Para diciembre de 2009 yo ya me había recuperado en un 90% y me proponían regresar a trabajar al super, yo no quería, ya había borrado eso de mi mente, pero tuve que hacerlo por que me darían aguinaldo y con eso podía pagar el siguiente semestre. regresé y algunas cosas habían cambiado, los compañeros con los que me llevaba bien se habían salido y había jefes nuevos.

La mayoría de las veces decía que me dolía el brazo para no hacer la gran cosa, me las ingeniaba para llevarme mi cuaderno de dibujos, mis plumas o copias de páginas de libros. A veces me sorprendían y me regañaban, pero seguía haciéndolo, nunca me importó sobresalir en ese trabajo, yo sabía que a mi me esperaban mejores cosas.

Mis papás me apoyaron en renunciar cuando me seleccionaron para una exposición de mi facultad, mi primera exposición colectiva, les decía “Ves que si tengo talento, déjame enfocarme en el, buscar prácticas profesionales de mi carrera, necesito esa oportunidad”, y ellos confiaron.

Solicité mi renuncia y tenía que trabajar 15 días más, pero yo no aguanté, faltaba por que quería. Hubo un momento en el que Braulio, un amigo de semestres más arriba de Artes Plásticas, de quien aprendí muchas cosas me dijo: “tienes mucho talento, pero necesitas hacerte responsable de él, darte tiempo para leer mucho”. Regresé a mi casa y me quedaba pensando en eso, me preparé para ir a mi último fin de semana de trabajo y me dieron muchas ganas de llorar, era de coraje, supongo.

Le dije a mi mamá “Ya me voy a ese lugar donde no aprendo nada, donde desperdicio 6 horas de mi vida”. Salí, llovía. En mi ipod shuffle salió “Fake Plastic Trees”, muy apenas caminé 3 cuadras así lloviendo y no pude continuar, me regresé a la casa golpeando la puerta, mi madre pensó que me había pasado algo. Yo ya no podía continuar, ni un minuto así, recuerdo haber llorado unas 3 horas y mi madre me hizo el favor de llamar y avisar que yo ya no me presentaría a trabajar.

El lunes siguiente, muy feliz fui a que me firmaran unos papeles, no me importaba ya nada, recuerdo haber opinado que no era un lugar apto para trabajar, al menos para personas como yo.

Lo que puedo transmitir de todo esto es que efectivamente las cicatrices tienen historias, que cambian cosas a veces muy fuertes, aunque suene extraño yo siempre digo que ese accidente es de lo mejor que me ha pasado en la vida, mi cicatriz es algo que me identifica, tampoco es que ande exponiéndola mucho, pero no me estorba, creo que me hace una persona más interesante ¡tengo un heavy metal dentro de mi cuerpo y es de por vida!.

Actualmente esto 99% recuperada, a veces temo cargarle peso a ese brazo, pero el yoga me ha ayudado muchísimo, ¡confío mucho más en él!, puedo tocar la guitarra, la batería, escribir rápido en la computadora, nunca he sufrido en el invierno, se que es común en personas con placas de platino por fracturas…eso si, tengo que hacer el comentario en los aeropuertos.

Antes pensaba que de haber sido el brazo derecho probablemente me hubiera suicidado, sin poder dibujar, ahora pienso que hubiera ejercitado mi brazo izquierdo. Creo que soy una persona muy afortunada :)