Leyda Luz perdida en Nueva York

Semana 1

“Cuando sea grande voy a vivir sola y a viajar sola por todo el mundo”.— Leyda Luz a los 10 años de edad
Resumen de los cambios que hizo Nueva York en mi

Como meta personal de cada año (hacer un viaje internacional), este año era de Nueva York. Este destino estaba decidido a muy poco tiempo de llegar de Europa. Esta ciudad llamaba mucho mi atención por que ha sido muy importante para artistas que admiro mucho y por las tiendas de diseñadores que son como galerías de arte; aparte, durante mi viaje a Europa, Sebastián estuvo en NY por 12 días, al mandarme fotos de la ciudad y platicar de nuestros viajes al volver, ayudó a concretar mi decisión .

El año pasado, fue la primera vez que enfrenté el “regresar”, sentía que si no viajaba no avanzaba en la vida, algunas veces me daban daba una ansiedad terrible por comprar un vuelo e irme, era un sentimiento de querer huir y pienso que eso no es lo más correcto, estaba segura que mi siguiente viaje lejos era NY y que iba a suceder en 2017, pero sería por que así debía seguir mi camino, no solo viajar por viajar.

Luego de considerar en que temporada ir, las circunstancias se dieron para que yo fuera durante el mes de Julio, ya que, el mismo motivo que me convenció finalmente de ir a Barcelona fue el mismo que definió la fecha de mi viaje a NYC: Ver por tercera vez a mi banda favorita.

Era un hecho, me iba a NYC, ya tenía la fecha y el motivo perfecto. Nueva York es un espectáculo por si mismo, pero que Queen me hiciera viajar de nuevo, lo hacía más especial para mi. Muchos meses antes empecé a investigar de la ciudad, quería llorar de emoción al imaginarme que yo recorrería sus calles siendo Leyda Luz, eso me hacía pensar en mi tarea previa al viaje: Debía inventar a la Leyda Luz que conocería Nueva York.

Una de las mejores inversiones en mi vida fue tomar un curso de historia del arte moderno y contemporáneo con Gonzalo Ortega, curador de Marco y esposo de mi maestra Catalina, quería aprender de todo lo que vería en los museos y fue de las mejores cosas que pude haber hecho. Un cambio que considero importante y que hice el mes de febrero fue cortar mi cabello, quería matar a la chica de lentes y cabello largo y así lo hice, nunca había tenido el cabello tan corto desde que era bebé y lo volví a cortar una semana antes del viaje.

Otra de mis metas previas a Nueva York, como proyecto personal, era producir parte de la ropa que usaría. Mi pensar era que, siendo esta ciudad como es, ninguna persona debía usar la misma ropa que yo…y vaya que fue un gran acierto.

Visualizándome en NYC

Lo primero que hice fue comprar el boleto del concierto, posteriormente revisaba a diario los vuelos, hasta que finalmente, durante el mes de marzo en Delta lo encontré en 300 usd…¡no lo podía creer!. Compré el vuelo y al mismo tiempo hablaba con mi mamá, mi felicidad era inmensa, conforme pasaban las semanas iba revisando airbnb y reservé unos tres meses antes por que estaría en la ciudad dos semanas.

Ya saben, algo de lo mejor que puedo sentir es tomar mi maleta, un vuelo, irme a una ciudad que no conozco, donde no conozco a nadie y no se a donde ir. Aún así, fui contactando amigos de amigos que viven en NY para que pudieran guiarme y en el mejor de los casos ¡conocernos!.

En camino a Newark y llegando a Newark

Llegué a Newark la madrugada del 20 de Julio, pero mi maleta no llegó, dormí en el aeropuerto despertándome a cada hora para que no me doliera tanto la espalda; en ese momento odiaba a todo el mundo, presentía que ya me estaba yendo mal desde el principio, pero este mal momento no iba a quitarme la felicidad de llegar a Nueva York. Mi maleta llegó a las 11:00 a.m. como me prometieron, me moví en tren hacia Penn Station y de ahí a DeKalb para encontrarme con Jimmy, el es baterista, nació aquí en Monterrey pero lleva cinco años viviendo en NY, él fue muy amable en dejarme bañar en su casa y descansar un poco, ese día paseamos por Williamsburg y por la noche me trasladé finalmente a mi airbnb. Más delante vería de nuevo a Jimmy para fotografiar una de las bandas donde toca.

Lleganda

Karen me recibió muy amablemente en su casa en el área sur de Brooklyn, esa noche dormí taaaaaan bien luego de haber dormido pésimo en el aeropuerto. Durante mi primer día oficialmente en Nueva York me trasladaría a Manhattan a ver una de mis principales razones de vida: la tienda de Vivienne Westwood.

Mis primeras vistas de Nueva York

Una de las cosas que más ilusión me hacía para este viaje, era conocer la tienda VW, entrar, ver de cerca cada prenda, calzado, bolsas, ver cada detalle, estampado, costura, acabado….y claro, encontrar mi pieza favorita: el Armour Ring y la posibilidad de regalármelo. Terminé aun más enamorada de la vida por permitir hacer estas cosas, nunca me había emocionado tanto por entrar a una tienda de ropa, por ver prendas y accesorios tan bien hechos que ayudan expresar la individualidad de las personas.

En la tienda me atendieron muy amablemente, me mostraron el anillo, quedé demasiado maravillada, cumplí en ese momento el sueño de probarme dos anillos en una mano como Pete Burns. Mi compra no fue inmediata ya que no tenían en ese momento talla S, pero prometieron escribirme un mail la próxima semana, cuando les llegara el anillo. Tengo que admitir que dudé en comprarlo, por que con lo que costaba podía hacer muchas otras cosas, pensaba que era una cosa material, que podía vivir sin él…pero luego de unos segundos pensaba que lo mejor de la vida… ¡era que podía vivir con él!.

En este primer día oficial, la pasé caminando por Manhattan, empezando a sentirme parte de el, todo este día tuve un muy fuerte dolor de cabeza, supongo que era para acostumbrarme al movimiento de la ciudad, gracias a esto quedé sorprendida de lo segura que es, llegué al Riverside Park, frente al río Hudson y me acosté en el césped, me habré quedado dormida como una hora, al despertar, tenia que recordar el momento:

Río Hudson

Durante la primera semana pasé conociendo los museos, el primero fue el MoMa. Siempre he pensado que la manera de observar una pintura es muy cerca, MUY CERCA, preguntarse cosas, observar y volver a observar y así lo hice. Disfruté muchísimo ver en persona gran parte de lo visto en el curso de historia, para mi suerte había una exposición enorme de Frank Lloyd Wright…¡que maravilla poder ver sus dibujos y maquetas!. No terminé de ver el MoMa a pesar de las cinco horas que estuve.

Puede sonar muy cliché de NY pero yo si quería subir a los rascacielos, quería ver la ciudad en el atardecer y por la noche, les comparto lo que vi. Algunas veces me quedaba observando y me daban ganas de llorar de emoción… ¡ya me estaba empezando a enamorar perdidamente!. Ver la ciudad desde arriba es indescriptible, es como si uno estuviera en la cima del mundo por un ratito, tienen que hacerlo para saberlo.

Continuando con los museos, tenía muchas ganas de ir al Guggenheim, estar dentro de una construcción de Lloyd Wright, ver donde Matthiew Barney había grabado Cremaster 3, y obras de Kandinsky, Calder, Picasso. Este mismo día fui al memorial del 9/11, fue muy impactante estar donde sucedió mientras yo lo veía en la televisión en mi casa, luego de volver de la escuela por que no hubo clase, ese día en Monterrey no dejaba de llover.

Guggenheim

Previo a ir al MET, empezaba a llover y yo no tenía paraguas, estuve en un pequeño café mientras bajaba la lluvia. Ya en el museo, estuve aproximadamente cinco horas, aparte de las salas de arte africano y australiano, me gustó mucho poder ver la galería de arte moderno, pues Chuck Close era de mis artistas favoritos cuando estudiaba en FAV debido a mi interés por las técnicas hiperrealistas. Aquí mismo también estaba la exposición de costume design de Rei Kawakubo, me pareció increíble el montaje de la exposición dividida en una clase de módulos blancos, y la manera en que percibo que se pueden hacer formas con tela. Pude ver también una exposición de Irving Penn que no me esperaba ¡estaba increíble!, me inspiró mucho.

The Met

En el MAD (Museum of arts and design) pude ver la exposición de joyas de Judith Leiber donde tomé fotografías de las luces que producían los diamantes, en este mismo rato estuve platicando con un señor arquitecto que visitaba el museo…¡el me contó que era de Egipto! y que llevaba viviendo 20 años en NYC, charlamos como por 15 minutos a pesar de que mi inglés no es el mejor del mundo, prometí escribirle al volver, lo más fantástico de todo es que ¡platiqué con alguien de Egipto!, nunca había conocido a nadie de ese país.

Aquí vi más exposiciones de costume design, hubo una pieza en particular que me recordó a mi a los 15 años, yo me robaba pedazos de tela del taller de mi tía, los recortaba y forraba bolsas, tenis, hasta una mochila…no estaba tan mal mi idea después de todo. Me sorprendió mucho que en MAD, en el último piso, tienen estudios para artistas en los que puede ingresar el público, charlar con ellos, preguntar sobre su trabajo, sus técnicas…¡jamás me hubiera imaginado que eso podía existir!, mi mente cada vez abarcaba más posibilidades.

M A D

Este mismo día decidí visitar el Central Park, tenía que hacerlo en mi vehículo favorito: la bici. Aproveché para tomar unas fotos para mi mamá de las lindas flores del parque.

Después de visitar los principales museos, fui al International Center of Photography, donde había una exposición de Magnum, el montaje era increíble, me gustó mucho interpretar las historias y las cosas en común entre cada foto, aproveché para ver fotolibros perfectamente encuadernados y con papeles especiales…¡me robé muchas ideas!. Este día visité también el New Museum, totalmente dedicado al arte contemporáneo, poco a poco lo que vi en el curso de historia iba haciendo conexiones en mi mente.

Desde hace tiempo había tenido ganas de subirme al Big Bus, ¡y que mejor que Nueva York para hacerlo!, a pesar de que pueda parecer super turístico, poder ver los edificios desde el centro de la calle, sin que nadie te estorbe (o tener que estar pendiente de cuando cambia el semáforo) ¡es mágico!. Algunas veces no tomaba fotos, me dedicaba a observar, al moverse el autobús, ver como la ciudad y sus edificios también se iban moviendo…¡me emociona recordar lo que guardaron mis ojos!

Este día comencé a recorrer uno de los distritos que sería de mis favoritos: SoHo. Me recordaba mucho al barrio donde se situaba una de mis caricaturas favoritas: Hey Arnold!. Para hablar sobre lo gastronómico, mis metas sobre la comida en NY se concentraban en repostería y dulces, visité Magnolia y Ferrara en Little Italy, los postres eran algo que yo nunca había sentido.

Ya casi en la mitad de mi viaje a Nueva York, fui a caminar por el puente de Brooklyn por la mañana, lo más mágico para mi es ir viendo esos edificios cada vez más cerca, no evité recordar ese momento en fotos. Yo me dirigía de nuevo a la tienda Vivienne Westwood…¡ya tenían mi anillo!, mi mamá fue quien me convenció de comprarlo, ella me dijo “sería muy tonto que si ya encontraste lo que tanto querías, regresaras sin él” (sabias palabras de una madre), por que la verdad, a todas las personas que les platicaba sobre mi viaje, les comentaba que una de mis razones era ese anillo tan bello para mi gusto. Finalmente…¡el anillo era mío!, tantos años de invertir en piezas más económicas (pero igual de bellas y significativas) de VW, luego de tanto esperar había llegado mi pieza favorita y la magia de comprarlo en quinta avenida, pensaba que teniendo el anillo podría no volver a comprar nada Vivienne Westwood por que ya tenía lo que más quería… (falso, algún día iré a Londres).

Decidí apuntar mi nombre en el puente de Brooklyn, con la finalidad de buscarlo cuando volviera y recordar la ciudad que me enamoró por completo. Ese día, después de mucho caminar (claro, con el anillo puesto), yo estaba por Seaport District, justo cuando ya me iba de ahí empezó a tocar una banda…¡era mi momento, debía fotografiar!

LATE NIGHT EPISODE

Al regresar, volví a caminar por el puente de Brooklyn para ver Manhattan de noche…por que el mayor espectáculo de Nueva York ¡es gratis!

Uno de mis días más esperados estaba llegando: ¡el día del concierto!. Por la mañana de este día estuve en Brooklyn, iniciando una exhaustiva investigación en las tienda vintage, me había dado cuenta de que, para encontrar cosas de mi gusto, hasta en NY batallé un poco, cosa que me hizo sentir que voy en el camino correcto sobre la idea que tengo de que la mayoría de la ropa que use debe estar hecha o intervenida por mi y eso me lleva a lo dicho por Vivienne Westwood: “Buy less, choose well and do it yourself ”. Fue hasta la última boutique que visité, Beacon’s Closet donde encontré ropa que me enamoró y con la que todo mi ser se identificó, preferí comprar pocas prendas muy bien elegidas que me hacían feliz al 100%.

El concierto estuvo maravilloso, no se puede comparar a la primera vez que los vi, o el año pasado que los vi en Barcelona y que llegué hasta adelante, pero fue muy emotivo sentir y saber como el amor por mi banda favorita, lo mucho que me inspiran es lo que me hace viajar, tener curiosidad por conocer el mundo y más cosas, pienso en mi misma de 14 años (sin pasaporte, ni visa, ni dinero) pidiendo el deseo de algún día poder ver en persona a Brian May tocar la guitarra, ese sueño ya fue un hecho y por tercera vez, no puedo estar más agradecida por la vida.

Cumpliendo una semana en Nueva York, yo era como una niña pequeña que en el metro observaba a las personas, cómo vestían, que hacían en sus trayectos, de regreso escribía en mi libreta de viajes o hacía un pequeño dibujo que resumiera mi día en la gran ciudad…¡que significativo estaba siendo mi viaje!.

Continuará…

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