Piglia y el temor.-

Terminar un libro, empezar otro. El pasaje entre dos obras cualquiera. A menos que la lectura se de en el marco de una actividad específica (la necesidad de completar un programa académico, el afán de culminar la bibliografía de determinado autor, el estudio de una esfera temática o genérica particular) la selección de estos textos es caprichosa. Creemos, entonces, que la lectura es placentera, pues no está mediada por ningún parámetro más que el deseo que despierta una contratapa, la resonancia especial que en nosotros tiene una palabra de la primera carilla escrita.

Compré El mal menor de C. E. Feiling durante mis vacaciones en Bariloche. La librería está ubicada en la esquina del hostel en el que me hospedé. La edición (a cargo de FCE) forma parte de la Serie del Recienvenido: un conjunto de obras escogidas y prologadas por Ricardo Piglia.

Motivos de la adquisición: total ignorancia respecto al autor, interés por la literatura argentina. Motivo de la lectura: la pretenciosa búsqueda de una continuación del viaje una vez que se produjo el retorno, creer que ese libro (comprado a más de mil kilómetros) me devolvería un poco de aquel lugar.

Antología personal, con textos del propio Ricardo Piglia, fue un obsequio. En verdad, me lo regalaron el mismo día que inicié y terminé la lectura del libro de Feiling. La cercanía espacial — tenerlo a mano, ahí sobre la mesa, todavía rodeado de pedazos de papel para envolver -, favoreció que fuera el siguiente.

Había, ya, un nexo que anulaba el azar. Ese nexo era el propio Piglia.

En el cuento “Un pez en el hielo”, Piglia ubica al personaje de Renzi en distintas zonas de Italia, dedicado al estudio de la obra de Cesare Pavese y, simultáneamente, escapando de una mujer. En realidad, Pavese es el pretexto utilizado por el personaje para huir de la mujer en cuestión. Al inicio del relato, Renzi cree verla en la terraza de un bar de Turín, sentada en una mesa cercana. Imposible: ella debía estar en Buenos Aires. “Lo que tememos más secretamente siempre ocurre”, anota. Más adelante nos será informado que esa cita pertenece al Diario que el propio Pavese dejó al morir. Me detengo en esa oración. ¿La leí hace poco? No en Pavese, en otro lugar. ¿La leí en Feiling? Sí, estoy prácticamente seguro. Podía recordar con exactitud el lugar exacto de la página -últimos renglones del reverso -; pero no en qué lugar de la novela.

Al fin, la encuentro. Era Feiling nomás. Inés, uno de los personajes centrales de El mal menor, reflexiona: “Aún no había aprendido que lo que una teme jamás ocurre: nada pasa, o lo que finalmente pasa es algo peor”.

No había leído lo mismo. Había leído lo contrario.

Tesis opuestas. Postulados diametralmente distintos con relación al miedo. Piglia lee a través de Feiling (seleccionándolo para una colección de textos) y Pavese (citándolo en uno de sus cuentos), la totalidad de la experiencia del horror. Todos los ángulos posibles en relación a esa proyección no deseada del futuro que es el miedo: que suceda lo que se teme, que no suceda, o que suceda algo peor que lo imaginado.

En la novela de Feiling, Inés es asesinada.

En el relato de Piglia, siguiendo los detalles biográficos, Pavese se suicida.

No parece caprichoso que la postura de cada personaje ante el miedo tenga un sentido oculto que se releva en la mecánica de su muerte.

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