¿Te vas o te quedas?

El día de hoy recibí la llamada de un amigo, que me contaba había visto a una persona a la cual tenía meses de no ver, aún cuando tiempo atrás habíamos sido muy buenos amigos con esta persona.

¿Y cómo está? pregunté. No había terminado de hablar cuando escuché al otro lado del auricular: “Puta ese maje solo quejándose pasó” Esa frase resume toda la diatriba que llegó a mis oídos.

Me imagino, te metió en su trance, contesté.

Cuando digo “meter en trance” no me refiero a ningún ritual esotérico, sino que la persona quejumbrosa hizo que mi amigo llevara toda la atención de su mente a las quejas, a la historia quisquillosa, que por consiguiente evocó una serie de imágenes negativas en la imaginación y por tanto emociones negativas.

En ese momento reflexioné súbitamente y le dije a mi amigo: “Uno no se aleja conscientemente de las personas, uno simplemente se aleja de las emociones que no te hacen sentir bien, tus amigos son tus amigos porque crean una experiencia agradable en tu vida, te hacen sentir emociones placenteras”.

Al igual que las canciones, te meten en un trance, las canciones tristes te hacen ver imágenes desventuradas, melancólicas en tu mente, donde al identificarte con la letra de la pieza musical, empiezas a crear una película, sí, una película triste.

Así que la pregunta con la que quiero terminar este pequeño texto es: ¿Cómo te quieres sentir?