INDIFERENTE CEGUERA 2

Compasión en todo tiempo

¿Cómo están iglesia? ¿Como amanecieron hoy?. Yo amanecí hoy lo mas de rico en mi camita, bajo unas cobijas deliciosas ¿Ustedes también? Que bendición. En verdad somos muy bendecidos. Yo vivo agradecido con Dios por todo lo que me ha dado, por mis papás, mis hermanos, amigos, la comida, uff que delicia, yo soy amante de la bandeja paisa, con unos buenos frijoles, su chicharrón!!! Lo máximo.

También Dios me ha bendecido con el estudio, yo estudie en una de las mejores universidades del país, con su ayuda saque dos títulos profesionales, Dios me ha regalado un techo donde vivir con amigos de la iglesia, ropa aunque no soy muy fan de salir a comprar ropa para mi, Dios me ha regalado buena ropa, también gozo de una buena salud, etc.

Son tantas cosas hermosas en nuestras vidas que es interminable esta lista. Para los que conocemos al Señor sabemos que no hay nada mejor que su amor, interminable, imposible, alocado, desbordante e infalible amor.

Son muchos los milagros en nuestras vidas y muchas veces los ignoramos, nos enfocamos tanto en lo que no tenemos que olvidamos lo que si tenemos, y aun peor olvidamos dar gracias.

Y es que si diéramos gracias, veríamos lo privilegiados que somos, basta con dar una vuelta por las calles de Bogotá para ver el dolor, la tristeza, la soledad y el desánimo de los menos afortunados, los olvidados, los que nadie quiere ver. Pasamos por encima de ellos en los puentes y calles, tal vez nos inclinamos a dejar una rutinaria moneda, ¿Lo han notado? Es como el piloto automático de la “ayuda ciudadana”, casi que automáticamente sabemos dónde nos van a pedir una moneda, y nuestra mano se mueve sola para buscar un par en el fondo del pantalón y casi que sin ver depositamos la moneda en el tarro o la mano de la persona. O peor aún cruzamos miradas intentando mostrar simpatía para poder seguir

(Ponerme las gafas)

Saben, hemos sido cegados ante la cotidianidad de las imágenes de dolor, nos hemos cegado y encerrado en lo que no tenemos, en los afanes de la vida, olvidando lo que tenemos para dar. Para hoy el llamado que Dios nos hace es en contra de nuestra indiferencia, en contra de nuestra forma sistemática de ignorar a los necesitados de una mano amiga, aun siendo cristianos.

En Mateo capítulo 25 versículos del 35 al 36 (Mateo 25: 35–36) Jesús nos extiende la invitación a establecer la justica de su reino, una justicia social sin indiferencia

“Pues tuve hambre, y me alimentaron. Tuve sed, y me dieron de beber. Fui extranjero, y me invitaron a su hogar. Estuve desnudo, y me dieron ropa. Estuve enfermo, y me cuidaron. Estuve en prisión, y me visitaron”

Analicemos por un segundo el contexto de este pasaje, Jesús se encuentra hablándole a sus discípulos acerca de su segunda venida y el juicio final. El les dice que se reunirá a todas las personas de la tierra y El cómo Rey llamara a aquellos que hicieron lo del versículo (Mateo 25: 35–36), sin embargo los escogidos se quedaron asombrados y en el versículo 37 preguntan ¿Cuándo hicimos todas esas cosas? Y Jesús les responderá:

“Les digo la verdad, cuando hicieron alguna de estas cosas al más insignificante de éstos, mis hermanos, ¡me lo hicieron a mí!”. (Mateo 25: 40)

Jesús continúa diciendo que aquellos que no hicieron lo bueno, los que no fueron compasivos con los demás, serán arrojados al fuego ardiendo.

Es claro que Jesús busca con este pasaje que nosotros como sus seguidores seamos personas de compasión, que amamos y nos preocupamos por los demás. Pero esto no se puede quedar en palabras, nuestra fe se refleja en nuestras acciones, y el amor también se demuestra con acciones, entonces ¿Cómo quiere Jesús que seamos compasivos? Bueno en nuestro versículo clave Jesús nos dejó unas pautas para actuar frente a la compasión.

Tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber:

Compartir alimento. Nosotros los seres humanos somos seres físicos, tenemos carne y huesos, somos seres emocionales, sentimos alegría, dolor, angustia, y somos seres espirituales, tenemos relación con Dios, y como tal necesitamos alimento y bebida para nuestras tres partes.

Hay personas con necesidades físicas a las que podemos nutrir, las vemos todo el día en semáforos, en las calles, en los barrios, generalmente nos conformamos con una monedita pero podemos ser más directos y como Jesús dice, darles de beber o de comer, invitarlos a una bolsa de leche, una bolsa de pan, algo que nos nazca del corazón que les sea más provechoso que la moneda de 200. Esto lo vemos cuando Jesús en dos ocasiones les pide a sus discípulos que alimenten las multitudes y ellos solo tenían un par de peces y unos cuantos pescados, Jesús sentía compasión por la necesidad de las personas

Pero ¿Saben que en la calle no es el único lugar donde encontramos gente con necesidad? En nuestra iglesia también, muchos no lo saben, porque a ellos les da pena hablar de sus necesidades abiertamente, muchos de ellos prefieren devolverse a sus casas, después de grupo conexión, sabiendo que llegaran a una nevera vacía antes de pedir ayuda. Estemos pendientes de las vidas de nuestros hermanos en la iglesia, sin ser ofensivos ni entrometidos, dejemos que el espíritu santo nos use para ser el milagro en la vida de otra persona.

Para nuestra área emocional, también encontramos personas desoladas, con el corazón destruido, desmotivadas, a las cuales podemos consolar. Nuestros hermanos en la iglesia, que pasan por momentos duros en sus trabajos, en sus hogares o donde fuese necesitan una mano amiga que oren por ellos, que les den ánimo, los visiten, los llamen, que los hagan sentir amados. Pablo lo dejo escrito en la carta de los efesios

Anímense unos a otros con salmos, himnos y canciones espirituales. Canten y alaben al Señor con el corazón, dando siempre gracias a Dios el Padre por todo, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. (Efesios 5:19–20)

Finalmente hay personas alejadas de Dios o con luchas espirituales a las cuales podemos guiar. Siempre que podamos compartir del amor de Dios estaremos compartiendo el mejor alimento de todos, porque “No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Deuteronomio 8:3). Entonces compartamos palabra de Dios, no saben el poder de una palabra en un tiempo de angustia y necesidad. No podemos perder la oportunidad de alimentar al necesitado.

(Chiste, Imaginece ud ver a una niña llorando, y ud le dice……, la ayuda y la mata, hahaaha hasta encuentra pareja jaja no mentiras, esas son intenciones ocultas jaja )

Fui un extraño y me diste refugio

Muchas personas duermen en las calles, con frio, expuestos al maltrato, robo y peor aun a la muerte. ¿ A cuántos de estos estaríamos dispuestos a invitar a la casa? Dios es el Dios de los rechazados, de los desamparados, de las viudas, huérfanos y extranjeros, así lo deja claro en Deuteronomio 10:18–19

Se asegura que los huérfanos y las viudas reciban justicia. Les demuestra amor a los extranjeros que viven en medio de ti y les da ropa y alimentos. Así que tú también tienes que demostrar amor a los extranjeros porque tú mismo una vez fuiste extranjero en la tierra de Egipto

Hay muchas personas que se sienten y están solas, en las calles, en una ciudad ajena, colegio nuevo, universidad nueva, empresa, o donde fuera, son personas que no encajan en donde están, les podemos dar un refugio físico, pero también podemos ser sus amigos, su apoyo y protección. Tenemos la oportunidad de ser refugio para el extraño.

Estuve desnudo y me vestiste

¿A cuánto les ha pasado el accidente de salir desnudo del baño o cuarto, suponiendo que nadie esta, y ¡PUM! Alguien estaba y lo ve a uno?, o ¿cuantos tienen de esos amigos que les encantaba la broma de esconder la ropa mientras uno se duchaba?. ¿Recuerdan el común denominador? La vergüenza.

Hay muchas personas que están en vergüenza, que han sido avergonzados por otros o por sus propias acciones, su autoestima está en el piso, han perdido la fe en ellos mismos y en el vivir. Nosotros podemos cubrir esa desnudez, esa vergüenza, cubriendo sus faltas o dando la cara por ellos así como los hijos de Noe

Entonces Noé comenzó a labrar la tierra, y plantó una viña. Y bebió el vino y se embriagó, y se desnudó en medio de su tienda. Y Cam, padre de Canaán, vio la desnudez de su padre, y se lo contó a sus dos hermanos que estaban afuera. Entonces Sem y Jafet tomaron un manto, lo pusieron sobre sus hombros, y caminando hacia atrás cubrieron la desnudez de su padre; y sus rostros estaban vueltos, y no vieron la desnudez de su padre. Cuando Noé despertó de su embriaguez, y supo lo que su hijo menor le había hecho

Yo creo que Dios no quiere que nos gocemos de la vergüenza ajena, Independientemente de la causa de la vergüenza, Dios quiere que seamos compasivos y cubramos esa vergüenza. Tenemos la oportunidad de vestir al desnudo.

Estuve enfermo y me cuidaste

Esta es sencilla y clara. Cuida al enfermo, sin importar que clase de enfermedad sea. La alegría y apoyo que siente un enfermo al tener visita puede ser la clave para su recuperación, Cuantos vieron la película de Patch Adams Excelente película, pues bueno estamos llamados a ser mas que Patch Adams, la biblia dice que

Pondrán sus manos sobre los enfermos, y ellos sanarán (Marcos 16:18)

Estamos llamados a orar por los enfermos, por imponer manos y creer en la sanidad atreves del espíritu santo.

Estuve en prisión y me visitaste

Esta es de mis favoritas en este versículo, Jesús nos invita a visitar a los que están prisión, inocentes o no. ¿Por qué? Dios sabe que es cortando el ciclo de violencia y desprecio hacia aquellos que han caído a lo más bajo de nuestra sociedad. Es rehabilitando a los prisioneros, visitándolos y compartiendo el amor de Dios que podemos cambiar nuestro país. Tenemos la oportunidad de visitar a los que están en prisión.

¿Qué haríamos frente a estas situaciones? ¿Cómo harías para dejar de aun lado la indiferencia? ¿Qué harías sin en la calle ves a alguien llorando? ¿Si en tu iglesia sabes que alguien ha caído en pecado? ¿Lo juzgarías, lo ignorarías o lo ayudarías? ¿Si un familiar, amigo o conocido va a la cárcel, orarías por el? ¿Lo visitarías?

Es momento de tomar una decisión y quitarnos las gafas de la indiferencia. Pidámosle al Espíritu Santo que nos convenza de la necesidad de ser compasivos y demostrar el amor que Jesús ha puesto en nuestros corazones. Es momento que demostremos que la Iglesia de Dios es una Iglesia de personas para personas, que demostramos nuestra fe con hechos, claro que no se trata de activismo, ni de ganar algún favor por medio de obras, ya que somos salvos por lo que Jesús hizo en la cruz, se trata de que busquemos la justicia del reino de los cielos en todas partes donde estemos.

Mi invitación es a que demos gracias a Dios por lo que tenemos, y hagamos guerra en contra de la indiferencia. No se trata de activismo, no se trata de ganar algún favor por medio de obras ni con Dios ni con los hombres (recordemos que la salvación es por fe, no por obras). Se trata de buscar la justicia del renio de los cielos.

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