¿PUEDES SER EL HAROLD HAMM DE MÉXICO?

La revolución del shale en Estados Unidos está en manos de petroleros desconocidos. En México, en cambio, no hay condiciones para que surjan.

¿Alguien conoce o sabe quién es Harold Hamm? Este hombre, apenas reconocido, es uno de los 30 personajes más ricos del mundo. Alejado de los titulares y centros de negocios como Wall Street o Silicon Valley, mantiene su vida y su fortuna en Oklahoma.
Y, aunque pocos sepan de él, en los próximos meses empezaremos a escuchar mucho más de su historia y de su imperio.
Harold Hamm es el rey del fracking, esa técnica para explotar gas y petróleo que revolucionó la industria energética y mantiene en pie de guerra a los ecologistas.
Es el mayor accionista de la petrolera Continental y dueño de Bakken Shale, el mayor campo de explotación en Estados Unidos que consta de 200,000 millas cuadradas entre Montana y Dakota del Norte.
La biografía de Hamm es un caso de ascenso casi inverosímil. Es el treceavo hijo de un granjero, su primer par de zapatos lo tuvo a los cinco años, no fue a la universidad y su primer trabajo fue en una estación de gasolina.
Cuando pensó que pasaría el resto de su vida despachando gasolina, entró a un taller mecánico en donde tuvo su primer contacto con libros de divulgación de geología. Después de años de estudio sobre el tema, Hamm se convirtió en proveedor de la industria petrolera, ofreció servicios de transporte y coordinó cuadrillas de trabajadores para el sector.
Convertido ya en empresario, compró pozos que había abandonado la Royal Dutch Shell y, para explotarlos, utilizó una técnica que desarrolló George Mitchell en la década de los 50 y que no tuvo éxito comercial.
Desde entonces, la historia de Hamm se tradujo en perseverancia, ahorro obsesivo y suerte. Si, suerte. La Continental Resources se convirtió en un gran jugador en un período de precios bajos y reconversión tecnológica que desenfocó a las grandes petroleras.
Desde que leí esta historia no dejo de darme vueltas en la cabeza una duda. ¿Podrán surgir empresarios como Harold Hamm en México?
El gobierno habla de nuevas oportunidades para el sector privado, pero no se molesta en definir, qué tipo de empresarios espera. Me parece que sólo tiene claro que la explotación de los campos en aguas profundas es para las petroleras globales.
Es un negocio que exige grandes volúmenes de capital y acceso a tecnología muy especializada. Adicionalmente, los participantes requieren capacidad para asumir riesgos medioambientales.
La explotación de las aguas someras seguirá siendo el campo de terreno de predominancia de Pemex. La definición de la ronda Cero lo dejó ver así y, en cierto sentido, se justifica por las características de esta petrolera: es un competidor respetable a nivel mundial en aguas someras.
La gran incógnita de la ecuación se encuentra en los yacimientos de shale. Éstos son la sexta mayor reserva energética del mundo y requieren un tipo de explotación no convencional. En México, los tenemos en Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila. Contienen una riqueza que estiman mayor a las reservas del Banco de México. Pero, ¿quiénes los desarrollarán?
Los mexicanos tendrán algo que decir y mucho que hacer. En Estados Unidos, la revolución del shale es protagonizada por empresarios que no venían de las élites tradicionales. En México, no parece haber condiciones para que ocurra lo mismo.
El acceso a capital, el régimen de propiedad de la tierra y el papel del gobierno en la definición de los ganadores, hace casi imposible que surjan nuevos empresarios de la energía. Me gustaría estar equivocado, pero pienso que Hamm pudo haber nacido aquí. Continental Resources no. Aquí es importante el know-how, pero más importante es el know-who.

Luis Miguel González — El Economista
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