EL UNIVERSO EN MI PIEL

Cartas, café y cigarros sobre la mesa. Música de piano y montañas a lo lejos inspirándome en su soleada belleza. Tu recuerdo tan en mí.

Mariposas en la barriga, felicidad tomando el mando de cada célula de mi piel. Un cosquilleo al recordarte junto a mí y todos los besos que me diste. Tu mirada aún reposa en la mía. ‘Podría morir en este momento’, -tu respuesta a mi pregunta- ‘Yo también’. Ganas de llorar y un estómago crujiente: el legado que me dejaste.

Tu ausencia es ilusoria. Te marchaste de mis sábanas y dejaste de llenar mi cuarto con tu presencia, pero sigues aquí, aún no te dejo ir. No puedo, me queman los labios de todos los besos que me diste con tu barba de dos días. Y tengo tus manos en mi piel todavía, tanto que si me esfuerzo un poco, sigues dentro de mí, llenándome con tus explicaciones y tu peculiar visión de las cosas, absorbo tus palabras y me dan vida otra vez.

Trabajo, helado de vainilla con nueces, sopa mallorquina con bullit. ‘Qué harías sí mañana fuera tu último día en la tierra?’ Tango, cigarrillos a medias. ‘Haría el amor contigo dentro del mar.’ Tu sonrisa de diablillo, mi héroe. Salvándome la vida y quitándome el aliento. Pies entrelazados, pasión desatada. Cucarachas grises e inteligencia. Fotos de tus hermanos y una chaqueta perdida. Las cosas que más te gustan de mí. Londres, una nueva aventura más la añoranza. 7 de Septiembre, tu cumpleaños. ‘Te ayudo a fregar los platos?’ Confieso que me vuelve loca tu sonrisa. El silencio mientras nos acariciamos las manos, la última copa de vino. Trains Station. Tu otro yo cuando fumas. Quisiera perderme en tu piel, pensé mientras te admiraba a la luz de las velas. Romanticismo. Tu presencia.

Creamos un nuevo universo desde mi ventana. Y en nuestro nuevo mundo de sombras y luz, tu sonrisa me dejaba ciega. Quise parar el tiempo mientras fuese nuestro, pues me hiciste tuya a tantos niveles…