¿Queremos leer fantasía escrita en castellano?

Por Víctor Blanco, escritor y director de la colección Miralejos.

La pregunta no es si las personas quieren Fantasía. Creo que eso es algo que Juego de Tronos ha despejado de forma rotunda. La pregunta debe ser más precisa y quizá más incómoda: ¿Quieren los lectores leer Fantasía escrita en castellano?

Nos encontramos en un momento extraño. El género ha ampliado su base de consumidores entre la población, pero las cifras de lo que se lee en España siguen siendo poco halagüeñas. No obstante, nadie puede negar la existencia de una comunidad fantástica que quizá no es legión, pero sí muy potente y peleadora, algo así como cierto pueblo galo.

Al igual que vosotros participo en esa comunidad a través de twitter. También he podido comprobar lo que ciudades como Fuenlabrada y Avilés son capaces de convocar con mucha ilusión y no menos trabajo.

Aún así, nos sigue interesando más lo que viene de fuera que lo que tenemos en casa. Creo que somos los autores hispanohablantes (o mejor dicho, hispano-escribientes) los que tenemos que romper esa barrera y ganarnos la confianza de los lectores. Estoy seguro de que estamos haciendo un buen trabajo, y que lo conseguiremos, también con la fórmula de ilusión sumada al trabajo.

La adaptación de El Señor de los Anillos, el éxito editorial de Canción de Hielo y Fuego, o los grandes autores que levantan pasiones en nuestro país dejan claro que la Fantasía puede ser un negocio. La pregunta que os hago es si queremos que la Fantasía sea también cultura.

Entiendo la cultura como la voz por la que un grupo humano le da un mensaje a la sociedad, al mundo, a la eternidad. Y aunque disfruto como el que más de lo que escriben los grandes del género, no dejaré de apostar por lo que tiene que contarnos el escritor o la escritora que tiene la valentía de seguir adelante mientras lidia con su trabajo diario y sus muchas preocupaciones. No es una guerra, ni una competición. Son dos líneas diferentes, creo que ambas merecen la pena.

Siguiendo con mis ideas, es normal que a los lectores de Fantasía, tiparracos y tiparracas que nos pasamos el día pensando en magia, caballos, espadas, naves a vela y criaturas imposibles, nos sorprenda y nos asuste algo como el crowdfunding. Un palabro ante el cual solo puedes poner cara de japonés en la Sagrada Familia, mientras proclamas un poderoso ¿me lo explique? Luego, cuando nos cuentan eso del micromecenazgo y nos ponen de ejemplo a los Médicis en Florencia, o a los Balbo en Roma, la cosa ya nos va entrando en la mollera.

El lector que quiera leer Fantasía escrita por autores hispanohablantes, que comprenda que la Fantasía puede ser cultura además de un negocio, debe aceptar que los autores que se dedican al fantástico en nuestro país se mueven en un terreno precario y siempre necesitado de apoyo. Un hábitat rico y lleno de textura, pero constantemente amenazado.

No insinúo con esto que el crowdfunding sea la única vía para la Fantasía, ni mucho menos. Sigue habiendo editoriales que utilizan un modelo de financiación clásico y apuestan por buena narrativa fantástica en castellano. No es que abunden, pero las que están ahí hacen un gran trabajo.

No obstante, los autores de Fantasía sabemos que las cosas se mueven lentas en este panorama. El crowdfunding no es un rival del método tradicional, sino otra forma de hacer las cosas, y os aseguro por mi experiencia (son dos ya las novelas que he editado mediante esta herramienta) que aportará mucho dinamismo y la posibilidad de apostar por un abanico más amplio de proyectos.

En un panorama donde las cifras son siempre modestas y por tanto cuesta asumir riesgos, el crowdfunding es una opción más que viable para que las editoriales sigan apostando por la Fantasía. El planteamiento es sencillo, que no fácil: se presenta la novela y los lectores interesados la apoyan antes de que se edite. Si hay suficientes lectores para asumir el coste de la misma, la historia se vuelve una realidad. Es una ecuación sencilla: mientras haya lectores habrá novelas, y las posibilidades que esto ofrece son infinitas.

Son tiempos extraños y navegamos mares convulsos, pero en esta y en todas las eras siempre ha habido navegantes indómitos. Lo cual me lleva a regresar a mi primera pregunta: ¿Queremos leer Fantasía escrita en castellano?

Yo digo que sí y por eso he aceptado el reto de Libros.com de impulsar y dirigir la nueva colección de literatura fantástica Miralejos. Os lo explico con detalle en este vídeo: