Me encuentro solo y me conozco

Después de la actividad principal que tenía programada para este día, luego de haber afianzado un par de relaciones profesionales y generado un par de nuevos contactos, regresé a lo mismo, caminando hacia el parqueo que amablemente recibió mi vehículo, notando la falta de efectivo en la bolsa del pantalón de lona que llevaba ese día, entonces me encuentro caminando más de lo que tenía programado, llevándome a esas calles emblemáticas que solo Antigua ofrece al mundo, respirando esa tranquilidad, caigo en razón que seré muy loco si decido regresar a la capital teniendo aún tiempo libre para mantener mi ser en este bello lugar. Encuentro el cajero en ese hotel tan reconocido y afamado por varios, aclamado por extranjeros, buscado por muchos para contraer sus nupcias y darle ese toque de Antigua a sus recuerdos, entro al lugar y el movimiento de gente es impresionante, unos corren, seguramente van tarde a algún acontecimiento dentro del hotel, otros caminan relajados, yo soy uno de esos relajados, cargando mi mochila y admirando los ambientes, encuentro el cajero después de haber pedido a un joven parte del staff del hotel las indicaciones para encontrar el cajero, le pregunté con la voz baja pues que pena que la gente me escuche preguntando como si nunca he estado allí.

Salgo del hotel y me dirijo al parqueo, ya voy con la intención de negociar el precio pues sé que me pasé del tiempo y un parqueo que ofrece una tarifa de Q10 la hora más Q20 del car wash fácil mi billete de Q100 que entregó el cajero se va a desvanecer frente a mis ojos en menos de 10 minutos… Tarifa negociada! Puedo retirar mi carro hasta las 8pm, no muy seguro y dudando si realmente estaré tan tarde por aqueos rumbos y si negocié bien, de todas formas emprendo mi camino hacia el primer lugar que llame mi atención. Hay sol, un poco de calor y el reloj marcaba algo así como 3 de la tarde, me encuentro entrando a un lugar que tiene recuerdos, muy difícil no desligar un lugar a los recuerdos, pero como alguna vez escuche que es bueno de vez en cuando recordar y re visitar esos lugares para confirmar que ya solo es recuerdo, y así fue.

Almuerzo michelada y una vista impresionante, la tarde va avanzando y sigo solo pero tranquilo, no puedo evitar hacer un par de comentarios con el mesero porque su peculiar forma de atender a la gente es muy llamativa y denota que al señor le gusta hacer lo que hace. Alguien escucha mi voz y nuestros ojos conectan derramando una sonrisa de mi parte hacia ella, más que natural fue el “salud” que le hice sosteniendo mi michelada y ella su cerveza gallo, ya para ese momento mi atención ya no va hacia el paisaje sino a esa cara que tengo a unos 8 metros de distancia, ella si continúa viendo el paisaje, ya me ha ocasionado inquietud en buscar la frase inicial para hacer la conversación, lo hago en inglés o en español es mi duda. Las cosas simples y al grano es lo que pienso mientras hago la pregunta en español: “De dónde eres?” Ella contesta Alemania, Hanna es su nombre me pide que le tome una foto con el volcán detrás de ella pues le ha parecido el mejor fondo para su fotografía, luego de esa foto ya mis dudas sobre si está sola o acompañada empiezan a surgir pero no le doy importancia sino me enfoco en continuar la plática que se vuelve más amena conforme ella sonríe y yo me debato entre admirar su rostro y realmente poner atención a lo que dice para mantener la conversación interesante. Guatemala ha sido su destino para olvidar a alguien que jugó con sus sentimientos y fue una parte importante de su vida, el segundo objetivo del viaje resulta ser aprender español y ya con 5 meses en Latinoamérica resulta fácil para ella platicar y mantener la conversación en español aunque un poco lenta pues las palabras las piensa antes de decirlas.

Guardo el celular pues tenía varios chats activos como solemos hacer todos, pero no quiero que mi atención se desvíe de mi conversación con ella y no quiero transmitir desinterés por lo que conversamos sin interrupción y sin silencios incómodos, hasta que como en aqueos momentos que alguien recuerda haber dejado algo encendido o algo colgado mientras empieza a llover, ella acude inmediatamente a preguntar la hora, son las 4:15 y ella debe estar en 15 minutos en un centro dedicado a meditación ya que es su tercer cita para trabajar sus asuntos internos personales, qué sé yo sobre lo que sucede en su cabeza, antes de retirarse pide al mesero el detalle de lo que ha consumido, solo había sido la cerveza, me surgen destrezas de casanova y le digo que yo la invito y que se vaya tranquila a su meditación, ella sonríe dándome las gracias y despidiéndose con un abrazo, ha sido un abrazo extraño pues ha sido sincero y pude apreciar con cierto “feeling”

Luego en la noche la misma antigua me reúne con una vieja y conocida amistad, así como se aprecia el pensamiento extranjero, el pensamiento nacional tiene sus cosas muy buenas también, esta conversación es distinta pues ya nos conocemos y hay más confianza, esta platica es realizada en el conocido Snug y esta si es una plática de 3 horas más o menos.

No abarcaré todos los temas que fueron desarrollados con ambas personas aquel día pero si puedo resumirlo en que hay personas que en la vida dejan cosas buenas, dejan conocimiento dejan diversión, dejan amor, dejan soledad, esta platica con ambas personas, dejó reflexión, reflexión que la vida se trata de pruebas, de retos, que el bus lo podes tomar vacío o lleno y que a veces te vas a sentar hasta adelante o hasta atrás pero lo importante es ir subido en ese bus que te lleva al éxito como persona, como individuo, como profesional, como empresario.

A veces nos bajamos del bus, nos distraemos en distintas paradas, en distintas áreas de descanso que se sienten cómodas y el bus continúa su camino, entonces conocemos personas que te recuerdan que será mejor subirse nuevamente y continuar el camino a la excelencia sin detenerse tanto.

Al día siguiente es interesante recopilar una vez más esas charlas, esas motivaciones que has encontrado de nuevo y el compromiso interno a ser mejor cada día y recordar que todo lo que haga debo hacerlo con excelencia y dedicación y felicidad, de esa manera la vida será más alegre y divertida de lo que ya es.

¿Y vos disfrutas lo que haces?