Aprendí

Aprendí a ir rápido
cuando comprendí como ir despacio
y viceversa.

Aprendí quién soy
cuando me alejé de mi 
y del otro.

Cuando caminé las distancias
sonriendo, llorando y, a veces,
viajando en un espacio.

Imaginándome todo el pasado
pero sobretodo el futuro.
Aquello que no existe aún.
Lo imposible.

Aquello que el misterio de mi existencia
le ha nombrado vida en el pasado.
La he nombrado yo.

Cuando descubro en el espejo
una consciencia no des-entrañable.
Confiando en el poema.

Escucho voces, palabras y sonidos
que se mueven en el espacio.

Donde los anhelos cotidianos
balancean los contrastes
para crear el arco iris.

Esas voces la nombraron
y de acuerdo estaré yo mañana
con nombrarla vida, otra vez,
sucesivamente.

Sin pretender describirla demasiado.
Sin ninguna otra salida mas
que la confianza en su amor.

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