World War Me.

Estoy acá enredada entre pensamientos, café frío y cigarrillos, miles de hojas descansan en mi escritorio, bocetos de mil cosas que debería estar escribiendo en vez de estar jugando a la psicóloga y auto analizarme. Me tomó menos de veinte minutos prender fuego mi mundo, debería estar en el récord Guinness, como LA FORRA QUE SIEMPRE CAGA TODO, algunos pueden ver esto como una cuasi cualidad, yo lo veo como el INFIERNO mismo, hago y deshago mis pensamientos todo el tiempo, se me está incendiando el cerebro, darte cuenta que te estas enamorando es como mezclar un CD de “Radiohead” con uno de “Menudo” o sea, lo mejor y lo peor todo en simultáneo. Estoy acá sentada como indio en mi habitación, con la tele prendida para que haga ruido, para no sentirme una loca cada vez que mi guerra mundial interna se desata, lo que quisiera hacer versus lo que voy a hacer. ¡Che! , ¿Está rico el orgullo? Porque veo que te lo estás tragando a duras penas, me encanta que se me zafa el coso del «Orden» y todo es CAOS, ¿Por qué no enfrento a mis fantasmas todos juntos?, ¡Si! , ¡Si! Vengan de a uno, ¿Se querer?, ¿ No se querer?, ¿Importa?, ¿No importa?, quiero dormir y quiero verte y quiero decirte que te extraño, pero no, me bloqueaste, y acá empieza una guerra nueva. ¡Todo bien, pero no puedo más! Hace mucho que no tenía tantas ganas de estar súper drogada al punto de no saber ni quién soy, ¡Vamos la adulta!, hago una cosa bien y mil mal, ni siquiera me importaba si te ibas, me dolía haberme abierto, me enfermaba que sepas que estaba ahí como un perro esperando que le tiren un hueso, esto de ser honesto es como el suicidio, pero no de esos que te morís, sino el típico me corté las venas y no me desangré o me ahorqué y se cortó la soga. Te puede salir genial o para el tremendo orto. Guess what? Me toco un seis y necesitaba un uno, lo mismo pero la cara contra el suelo. Ahí va la piba que se las sabe todas, ¿Qué si la gente es reemplazable? ¡Obvio! Tampoco hay que ser tan inteligente para saberlo, a mí lo que me pasa es que no quiero reemplazarte, no me interesa, quiero quererte allá, acá, adonde sea, ¡Qué me importa! Me llega a agarrar algún psicólogo posta y estoy al horno, pero que sabe la gente de querer, no elegís querer, solo te pasa, zarpado y todas las cosas que no sabes manejar se juntan, las vomitas, como si fueran una resaca con Uvita Fiesta. Yo quiero quererte como puedo, sin condiciones, sin planteos, sin toda esa mierda en la que nunca pienso y que por miedo y ver cómo pirarme del bolonqui, termino haciendo. ¡Qué maricona! Te la bancas con todos y no con un sentimiento. ¡Buen soliloquio!, los papeles siguen ahí cagandose de la risa de lo pelotuda mental que puedo ser, vos me seguís teniendo bloqueada y todo lo que te diría lo hago un bollito, lo mastico y me lo trago, sin mencionar el hecho de que estoy haciendo una cadena de rezos para que las cartas que te mande se le pierdan al cartero, puede ser, yo que sé, después de todo son mil kilómetros.
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